El camino de Dudamel o del Lobo: el destino de Yeferson Soteldo en la Libertadores

Yeferson Soteldo está frente a una bifurcación del camino: un sendero lo llevará al mejor de los lugares que promete la Copa Libertadores, la gloria de América; el otro no está exento de honores, aunque terminará en lamentos y rostros entristecidos, aspectos que casi siempre acompañan al segundo lugar.

Soteldo solo tiene dos destinos en las próximas 27 o 30 horas: Rafael Dudamel o Alejandro “Lobo” Guerra. Cualquiera que sea la vereda que le toque tomar, la del festejo o la del refugio inmediato tras la derrota, se sabrá después del pitazo final del choque decisivo de la Copa Libertadores 2020.

Incluso antes de conocer el resultado que brotará de las hostilidades entre el Palmeiras y el Santos en el Maracaná, este sábado, Soteldo ya es un venezolano especial en Copa Libertadores. Es el tercero en la historia que llega a una final de la contienda de clubes más reputada de América. Y no será el primero que la gane o que la pierda. Eso ya lo hicieron Guerra y Dudamel.

Soteldo en Copa Libertadores: el camino Dudamel

Solo el Palmeiras y sus aficionados desean que a Soteldo le toque el camino de Rafael Dudamel. El otrora arquero y exseleccionador de Venezuela fue el primer venezolano en estar en un gramado final de la Libertadores. Ocurrió en 1999, específicamente el 2 y 16 de junio. El Deportivo Cali, al cual defendía el venezolano, llegó con fuerza a la instancia máxima. Superó a Colo-Colo (Chile) en octavos, Bella Vista (Uruguay) en cuartos y Cerro Porteño (Paraguay) en semis.

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A diferencia de Soteldo en la final de Copa Libertadores, Dudamel y todo el Deportivo Cali se preparó para tener golpes ida y vuelta contra el Palmeiras. Es una mera coincidencia que el rival de Soteldo sea el mismo que enfrentó Dudamel hace casi 22 años.

Al Deportivo Cali le fue bien en su casa, el Estadio Olímpico Pascual Guerrero. Pudo contener el ataque del Palmeiras de Luz Felipe Scolari. Dudamel celebró el 1-0 de su club, gracias a un gol de Víctor Bonilla a los 42 minutos. Nunca antes un venezolano había llegado tan alto en una Libertadores; estaba a punto de convertirse en un prócer como esos que les rinde homenaje el nombre del torneo.

Pero sucedió lo que espera Soteldo no pase en su edición de la Copa Libertadores: el Palmeiras terminó con el cetro en su poder. Los brasileños, capitaneados por César Sampaio, reaccionaron en el Estadio Palestra Italia, en Sao Paulo. Dudamel padeció los goles de Evair y Oséas a los 64 y 75 minutos, respectivamente. Antes del segundo tanto del club brasileño, Martín Zapata le dio una anotación al Deportivo Cali, a los 69. Los tiros desde el punto penal fueron necesarios.

Le tocó mucho tiempo en cámara y bajo presión a Dudamel. El Palmeiras falló el primer intento; Zinho pegó el balón en el travesaño y salió disparados hasta los confines de quién sabe dónde. El mismo yaracuyano cobró el primer tiro del Deportivo Cali. Con tranquilidad inquietante pateó de derecha. La pelota zarandeó la red. Y hasta allí llegó la felicidad de los caleños. Gerardo Bedoya y Martín Zapata fallaron, y los cuatro jugadores del Palmeiras anotaron. Fue una derrota para Colombia y, de muchas maneras, también para el fútbol venezolano.

El camino del Lobo

El cuento bonito para Soteldo en Copa Libertadores es el del Lobo Guerra, el primer y –hasta ahora- único venezolano en ganar el gran título de clubes de América. Lo hizo con Atlético Nacional de Colombia, en 2016. Venció en octavos a Huracán (Argentina), en cuartos a Rosario Central (Argentina) y en semifinales al Sao Paulo.

Independiente del Valle (Ecuador) fue el adversario de Guerra y sus compañeros. El venezolano no fue titular en la ida, empatada a un gol por bando. Reinaldo Rueda, actual seleccionado de Colombia, le dio acceso al campo a los 83 minutos. La vuelta sí la jugó desde el comienzo, y tuvo momentos de genialidad, no solo en el partido, sino en el torneo en general. Fue reemplazado a los 88, por Diego Arias. Y poco después le gritaba al cielo por darle la copa, bajo la algarabía del Atanasio Girardot de Medellín. Venezuela también celebró.

Entonces, esos son los únicos dos caminos de Soteldo en las próximas horas en la Copa Libertadores. El fútbol venezolano desea que el camino que le toque transitar sea el del Lobo Guerra, y que el fantasma del Palmeiras contra Dudamel sea evaporado por un láser de iones. Ya veremos lo que ocurrirá en el Maracaná.

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