Tres venezolanas, las primeras extranjeras de LDU Quito

La Liga Deportiva Universitaria (LDU) de Quito es un club con más de 100 años de historia en Ecuador. Desde que incorporaron a sus categorías femeninas, no se habían reforzado con jugadoras extranjeras; hasta que en este 2020 incluyeron a tres venezolanas.

Hilaris Villasana, Lilihoski García y Andreína La Cruz llegaron al equipo capitalino para disputar la Superliga Femenina 2020. Con experiencia, con metas claras de ser ganadoras y con ganas de aprender más profesional y personalmente. A pesar del confinamiento debido a la pandemia del COVID-19, entre las tres se apoyan y comparten porque el equipo les arrendó una casa donde viven juntas.

LDU tuvo el primer acercamiento con Hilaris, campeona sudamericana sub-17, después de jugar la  Copa Libertadores en Quito en 2019. “En el primer partido jugamos contra Cuenca. Yo entré en segundo tiempo, como jugamos en Casa Blanca (estadio de LDU) la entrenadora del equipo me vio. Cuando comencé a jugar, ella se interesó en mí. Me contactaron en noviembre para hacerme la oferta y llegué en febrero”, relató Villasana.

Por su parte, García también aterrizó en Quito a mediados de febrero: “Llegué al club a través de Hilaris. Le preguntaron si conocía a alguna portera y como tenemos muchos años conociéndonos, ella me recomendó. Yo envié los videos y la directiva y el cuerpo técnico les interesó y se comunicaron conmigo”.

Si duda, desde ese instante, Lilihoski sabía que sería un gran reto. “Investigué al equipo y ya sabía que es un club con historia, con ímpetu y sabía la responsabilidad que iba a tener al llevar esta camiseta”, comentó.

La última en recibir la llamada fue Andreína, quien se encontraba en Colombia y se unió a la Liga, el 9 de marzo, días antes del decreto de cuarentena. Acerca del llamado al club, reseñó: “Fue inesperado. Me encontraba en Cúcuta, entrenando con un club del Departamento con intenciones de estar bien para poder competir este año. No tenía claro para cuál club me iba, pero surgió esto de un momento a otro. Ellos (LDU) me expresaron que se interesaron en mi perfil y no lo quise desaprovechar; las intenciones son hacer historia con el equipo femenino. No lo pensé dos veces y tomé la decisión”.

Recibimiento del equipo

A todo futbolista, le importa cómo lo recibe el club que ahora es su familia y el equipo femenino de Liga Deportiva Universitaria ha demostrado gran empatía con las foráneas.

“El recibimiento fue excelente. Me acobijaron y me sentí como una más de ellas”, aseguró La Cruz. Por su parte, Villasana agregó: “Desde que llegamos, el equipo nos abrió los brazos de una manera maravillosa. Fueron sumamente gentiles, nos abrigaron como si fuéramos parte del equipo desde hace tiempo. Cuando uno llega a un equipo nuevo, la mayoría son apáticas porque saben que vienes por un puesto. Pero en este caso todas han sido amables y saben que venimos a aportar”.

La altura

Quito, es una ciudad que está a más de 2.800 metros sobre el nivel del mar. A las tres jugadoras venezolanas, lo que más les ha costado en su proceso de adaptación, ha sido la altura.

“Fue un poco dura la adaptación porque la altura pega muchísimo. Yo vengo de una zona a nivel del mar y me pegó bastante. Las primeras semanas entrenaba doble turno para poder compensar y estar al mismo ritmo del grupo”, contó Villasana, al mismo tiempo, García compartió con ella el ritmo de entrenamiento.

Por su parte, La Cruz a pesar de solo haber entrenado pocos días en campo, afirmó cómo le afectó: “Lo primero que me tocó enfrentar fue la altura. Yo pensaba ‘ojalá me pueda adaptar rápido’. Estoy acostumbrada a estar en otro tipo de clima, no tan frío”.

Fútbol femenino en Venezuela y Ecuador

Estas tres jóvenes, tienen años de experiencia en el futbol femenino de Venezuela. Andreina, jugó para el Deportivo Táchira, Estudiantes del Caracas y luego continuó en Cúcuta, con el Deportivo Colombia. García duró 11 años con el Deportivo Anzoátegui y luego perteneció al Lala F.C. A su vez, Villasana fue parte del Zamora FC, Lala FC, Estudiantes del Caracas y dos veces mundialista con la Vinotinto en categorías juveniles.

Todas aseguran que al fútbol femenino en Venezuela, lo que más le hace falta es apoyo. “En cuanto a la masificación y a la formación del fútbol femenino entre ambos países, la diferencia con Venezuela es bastante grande. Allá tenemos muy pocos clubes que apuestan al futbol femenino, a la formación de niñas. Aquí por lo menos LDU tiene su formativa y apoyan al futbol femenino”, puntualizó la portera venezolana.

A este tema, Villasana agregó: “En Venezuela falta seriedad, compromiso de parte de los clubes. En vez de verlo como una obligación, lo vean como un desarrollo. La mayoría de los clubes, da lo poco que les sobra al femenino. Desde allí  debe partir el cambio, para que el fútbol femenino pueda crecer. Hay mucho nivel pero falta apoyo y profesionales al frente”. Respecto a la situación en Ecuador, alegó: “La organización a nivel de club es buena. Tienen muy buenos proyectos y aspiraciones. Pero como federación, lo que he visto es que están retrasados en algunas cosas. Tienen una liga profesional pero no todas las jugadoras tienen contratos, y son jugadoras de la plantilla”. ­­

Metas claras

Para Hilaris, Lilihoski y Andreína, sus metas más cercanas son quedar campeonas con LDU Quito para ganarse un cupo en la Libertadores e ir por ese trofeo también.

“Por ahora pienso en colectivo y el campeonato de Ecuador es un objetivo claro. Ir a Copa Libertadores y hacer historia con LDU. Es un compromiso muy grande, porque somos las primeras extranjeras en venir a reforzar al equipo y debemos valorar esta oportunidad”, concluyó La Cruz.

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