Vladimir Popovic en la óptica de un utilero: Gaetano Luongo

Trece años después de haber llegado al Caracas Yahama, Gaetano Luongo nuevamente estuvo “a prueba”. A la institución roja, ahora sin el Yamaha en la cédula, llegó un nuevo técnico. Un “musiú” llamado Vladimir Popovic tomó las riendas del equipo por lo que el utilero se vio en la obligación de ganarse el puesto.

¿Pero luego de 13 años ganarse el puesto? Así fue. Con la llegada de aquel hombre europeo el ya experimentado trabajador del Caracas tenía que exigirse y demostrar. “Cuando me lo presentaron dijo que no iba a contratar ningún utilero. Que vería si yo le servía y me contrataba. Pidió una pretemporada en Bogotá y se la aceptaron, entonces me llevó sin pagarme ni medio”.

Gaetano Luongo es una institución en el Caracas FC. Tiene 33 años como utilero del equipo pero, tuvo que ganarse el puesto cuando llegó Vladimir Popovic / Caracas FC

Así comenzó la relación entre Gaetano Luongo y el serbio Vladimir Popovic. Aquel hombre que llegó a dirigir al equipo en la temporada 98-99, su última como entrenador. ¿Qué si hubo tensión? Puede ser. El tener más de una década como trabajador del equipo no le aseguraba un puesto en él.

“Cuando me dijeron que venía un técnico europeo me puse a investigar quién era. Tuve que caletrearme su historia para conocerlo, estudiarlo y sacar conclusiones. A lo que llega me dice qué si no le sirvo, le dirá a la gerencia que no le sirvo”, contó Gaetano, un hombre tan popular en el Caracas como cualquiera de sus históricos de la cantera.

Los apuntes de Luongo eran extensos. El hombre venía de ser campeón de la Intercontinental con Estrella Roja, dirigió a la selección de Perú, Millonarios, Deportivo Cali, Santa Fe; también conocía a Venezuela cuando jugó con UD Canarias y entrenó a Portuguesa e Italia.

La tarea era dura. Tenía que conocer a ese yugoslavo de carácter imponente. Ese hombre serio y circunspecto, como buen ciudadano de aquella Europa del este que vivió en carne propia el comunismo y la guerra.

¿Quién era ese renombrado nuevo técnico del Caracas FC?

Vladimir Popovic llegó al Caracas FC con un gran cartel. Participó en el Mundial de Chile 62 con Yugoslavia y se retiró como jugador activo en el UD Canarias de Venezuela en 1969 después de pasar 12 años en el Estrella Roja de Belgrado, una temporada con Stuttgart y otras dos con el Stuttgarter Kickers.

Cuando decidió ser técnico regresó a Venezuela para dirigir al Portuguesa entre el 69 y 70, además del Deportivo Italia en la campaña siguiente. Fue a Colombia para entrenar a Santa Fe, Atlético Nacional, Millonarios y Deportivo Cali en tres ocasiones; también lo hizo en la selección peruana.

Vladimir Popovic fue el técnico de Perú entre los años 1992 y 1993 / La Patilla

En su país dirigió al Napredak Kruševac y Trepça, ahora parte de Kosovo. Pero fue con el Estrella Roja de Belgrado con el que alcanzó su máximo logro. Después de dirigir en Colombia decidió regresar al equipo de sus amores para logar una hazaña que todavía es recordada. El último campeón comunista de la Copa de Campeones de Europa (actual Champions League) y de la Copa Intercontinental.

El 8 de diciembre de 1991, Popovic y sus muchachos salieron al estadio Nacional de Tokio para medirse al campeón de la Copa Libertadores. El chileno Colo Colo.

Con una generación maravillosa apuntalada por Robert Prosinecki, Dejan Savicevic, Sinisa Mihajlovic y Darko Pancev, los yugoslavos ganaron 3-0 y se hicieron con el título. Vladimir Popovic se convirtió en un histórico de su país.

Aquel logro tuvo una historia anecdótica. Y es que según la revista colombiana Semana, Popovic le había dicho un año antes al capo de la droga, Pablo Escobar, que no podría dirigir a su equipo de Medellín. Meses después llegó al Estrella Roja.

“Fui invitado a una entrevista por Pablo Escobar. Todos ya sabían quién era él en ese momento, y esa era una invitación que no debes rechazar. Me llevó a su finca y quería impresionarme sirviéndome whisky en la piscina. Me pidió que fuera el entrenador de su club de Medellín, pero inmediatamente me negué”.

Pero el narcotraficante insistió. “Me pidió que no me negara de inmediato, dijo que haría una fiesta en su finca con las mujeres más bellas solo para mí, que obtendría todo el dinero que quisiera. Sin embargo, yo sabía que no podía meterme en algo así. Si me preguntas si estaba asustado cuando lo rechacé, no te mentiré. Y ahora mis rodillas tiemblan cuando lo recuerdo, pero ahora sé que tomé la decisión correcta en ese momento”.

Bogotá fue la prueba de fuego para Gaetano

A Gaetano no le sorprendió tanto tener que ganarse el puesto, aunque no muchos trabajadores del Caracas tenían tantos años como él en la institución. “Cuando llega un técnico nuevo es así, a veces trae su equipo”.

Pero él tenía 13 años ininterrumpidos en el club y no le importó, aceptó el reto. Vladimir Popovic pidió una pretemporada en Bogotá y la directiva le cumplió. Millonarios, club que el serbio dirigió entre el 94 y 95, prestó sus instalaciones para que los venezolanos entrenaran.

“Una vez fuimos al cerro Monserrate, allá en Bogotá, y me hizo subir con dos bolsos de balone,s pero no los usó. Me dijo que si no bajaba entre los primeros me iba a dejar”, contó entre risas. Seguro unas risas que se producen a más de 20 años de aquel episodio, pero que en su momento no las causó.

Millonarios fue el último equipo que dirigió en Colombia / Millonarios

Ese fue un primer contacto tenso pero significativo. Vladimir Popovic era un técnico estricto e imponente. “Recuerdo un entrenamiento en Bogotá, estaba cayendo granizo pero le dijo a la plantilla que nadie se movería y que seguirían adelante”.

Y es que así se comportaba el técnico, con mucha rectitud y disciplina. “Debe ser por su formación en el Estrella Roja que lo hacía ser tan exigente. Con la indumentaria lo era. Si los zapatos estaban sucios no entrenaba. Él tenía que ver su cara en los zapatos y así nos lo hacía saber”.

Cuenta Gaetano que Popovic era un tipo sencillo, estricto, sí, pero sencillo. “Recuerdo que vivía a una cuadra de la Plaza La India y Caracas entrenaba en el Colegio San Agustín. Se iba a pie suavecito para llegar bien temprano a los entrenamientos, primero que todos. Una vez lo mandé a buscar con mi entrenador, Luis Seijas, pero llegó tarde, hasta ese día quiso que lo buscaran porque prefería caminar, pero llegar temprano”.

Una temporada sin resultados esperados

Caracas arrancó ese año con una gran plantilla. Popovic tuvo a disposición a nombres como José Manuel Rey, Noel “Chita” Sanvicente, Leonel Vielma, Leonardo González, Ceferino Bencomo, Francesco Stifano, Héctor Bidoglio, Pedro Depablos, Rafael Mea Vitali, entre otros. Ahora todos son técnicos. También contó con Miguel Mea Vitali quien es el gerente del equipo.

“No es casualidad que ahora todos esos muchachos estén dirigiendo. Aunque mucho tiene que ver la formación de otros entrenadores, Popovic también aportó”, opinó Gaetano Luongo.

Hay un episodio de esa temporada que el legendario utilero recuerda con mayor simpatía. “Estábamos jugando un partido en Cumaná contra Nueva Cádiz y perdimos 1-0. Popovic metió de cambio a un jugador extranjero, europeo, pero al rato lo vio parado en la mitad de la cancha. De inmediato lo sacó y no ingresó a nadie, se quedó con 10. Dijo que con esa actitud no jugaba más”.

Hay otra anécdota que Gaetano también recuerda con mucha simpatía y fue el viaje a Lima para jugar contra Sporting Cristal por la Copa Merconorte. “Nos dicen que Popovic no viajaba con nosotros, pero lo haría luego. El día del partido no había llegado y tuvo que dirigir Freddy Ellie, al final ganamos 2-3. Después nos enteramos que Popovic no podía entrar a Perú por un problema fiscal y se quedó en Caracas”.

Los resultados de la temporada no fueron los esperados. Vladimir Popovic no terminó la campaña y tuvo que despedirse de la que sería su última experiencia como técnico. Todo culminó en la misma Venezuela que comenzó 20 años antes en Acarigua con Portuguesa.

“Al doctor no le temblaba la mano para tomar decisiones y esa fue una de ellas. Aunque tuvo que irse puedo decir que Vladimir Popovic fue un hombre que siempre respetó a sus compañeros, jugadores y utileros. Que nunca tuvo preferencias con nadie y que fue muy profesional”.

Precisamente el serbio pudo despedirse de Gaetano y sus compañeros de utilería, con su español mezclado, antes de abordar el LTD color mostaza de Luis Seijas, el asistente de Gaetano, para ir al aeropuerto. Sí, el mismo del que una vez pidió no lo llevara más a los entrenamientos por haber llegado tarde a uno.

“Él echaba broma con ese LTD. Decía que era tan grande que parecía un carro de la Segunda Guerra Mundial. Precisamente con ese tema nos decía que nosotros en Venezuela éramos privilegiados por como vivíamos, porque en su país había una guerra”.

Vladimir Popovic murió el 10 de agosto en Belgrado, con su Yugoslavia ya desmembrada, pero en paz.

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