Wendie Renard: Del fin del mundo a ganar siete Champions con el Lyon

El sol vuelve a salir para Wendie Renard, una vez más está brillando a su favor como cuando lo veía reflejarse en el mar de Martinica. La capitana del Olympique de Lyon sonríe mientras alza su séptima Champions League femenina. La chica del fin del mundo, a la que le dijeron que no podía ser futbolista profesional, sigue haciendo historia.

El domingo 30 de agosto, el Olympique volvió a imponerse en la Champions, son las reinas de la competición. Esta vez vencieron 3-1 al Wolfsburgo para coronarse por quinta vez consecutiva. El partido se jugó a puertas cerradas en San Sebastián de España por motivos de la pandemia del COVID-19.

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La primera ocasión de peligro llegó por parte Wendie Renard, quien con un cabezazo estuvo a punto de abrir el marcador. En esta ocasión la morena, que rompió los paradigmas en su isla para brillar en Francia, no tuvo la suerte de marcar. Los goles estuvieron a cargo de Eugénie Le Sommer (25′), Saki Kumagai (44′) y Sara Björk Gunnarsdottir (88′).

Sin embargo, su destacada actuación como zaguera hizo que su equipo solo recibiera dos goles en la competición. Además, también contribuyó con cinco dianas en toda la Champions League. De hecho, fue la autora del tanto que le dio la victoria a su club frente al PSG en las semifinales.

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Renard, según FIFA, es la jugadora con más partidos en la historia del torneo (87) y la que más veces lo ha ganado; siete. Este último logro lo comparte con sus compañeras Eugénie Le Sommer y Sarah Bouhaddi.

“Sigue siendo igual de lindo, porque ganar es difícil. Peleamos cada año por conseguir este trofeo, es algo hermoso. Queremos dejar nuestra impronta. Ahora hay que ir a por la sexta consecutiva para batir el récord del Real Madrid. Aspiramos a llegar todavía más lejos”, declara la morena que llegó a Lyon cuando tenía 14 años. 

Sol, mar y fútbol en su fin del mundo

Wendie Renard nació el 20 de julio de 1990 en Martinica, la isla que ella define como el fin del mundo. Aquel día su madre y su padre tuvieron que rodar más de una hora hasta el hospital más cercano de casa, según cuenta la joven de 30 años en The Players Tribune.

Mar, sol y fútbol es el tridente favorito de Wendie. “El sol lo es todo para nosotros en Martinica. Honestamente, cualquiera en el Caribe dirá lo mismo. Somos como plantas. El sol te pone de buen humor. Cuando el sol te golpea … te devuelve la sonrisa a la cara”, relata quien era de las pocas niñas en su isla que pasaba el día tras un balón.

Después de la escuela siempre iba a la playa a nadar con sus amigos y luego jugaban un partido de fútbol. Los zapatos delimitaban la arquería y las botellas de plástico se convertían en balones.

Aunque no era común ver a una mujer jugar, en su casa fueron las mujeres quienes la animaron a seguir con lo que amaba. Su tía era árbitra y su madre jugaba poco, pero veía todos los partidos junto a la menor de cuatro hermanas. Por el contrario, a su padre no le agradaban los deportes, sino la política. Igual hacían un gran equipo de amor, ella era su niña mimada, la que siempre quería estar a su lado.

A los 8 años, Renard sufrió un gran golpe; a su padre le diagnosticaron cáncer de pulmón. Ella no tenía idea de lo que esa noticia significaba, aún era una niña que se imaginaba la vida entera con su padre.

Sin embargo, la vida le cambió. Justo antes de empezar clases, en agosto, estaba al cuidado de su hermana mayor cuando sonó el teléfono. Antes de atender, ya su corazón sabía cuál era la noticia; papá había muerto.

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El fútbol y su madre fueron su refugio

Su madre asumió la responsabilidad de estar sola junto a sus cuatro hijas. Mientras que Wendie Renard decidió que quería ser una futbolista profesional. Al salir de clases, jugaba fútbol. Al terminar la misa de los domingos, también entrenaba. No había descanso, no era un juego más, ella sabía que debía esforzarse para salir de la isla.

Un día cualquiera, Wendie y su madre estaban viendo un partido de la selección femenina de Francia y su mirada se centró en Marinette Pichón, la primera francesa en jugar en la primera liga profesional de fútbol femenino estadounidense, la Women’s United Soccer Association (WUSA). Además de ser la máxima goleadora del fútbol francés femenino con 82 tantos.

La niña miró a su madre y le dijo: «Un día, me verás en la televisión con esa camiseta». Y así lo hizo. Sus palabras fueron un decreto y ahora es una referente de aquella selección que solía mirar con admiración en la televisión.

A sus 14 años, un entrenador de la escuela le propuso hacer pruebas en en el instituto nacional de Clairefontaine. Renard estaba emocionada, ya tenía los boletos en la mano y la oportunidad de comenzar su historia como futbolista. “¿Y cuando llegué? No se parecía en nada a Martinica. ¡Hacía tanto frío, estábamos en el bosque y no había mucho sol! Y no fue fácil”, rememora en The Players Tribune.

En aquella prueba le fue mal, tan mal que no quedó seleccionada y se sintió muy triste. Al saber la noticia llamó a su entrenador de la escuela para avisarle, también quería decirle gracias por ayudarla. Él le dijo que no se preocupara, que le iba a conseguir otras pruebas. ¡Y llegó la oportunidad en Lyon! Ahí el sol sí brillaba. Se lució durante una semana y la aceptaron como parte del equipo.

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Amor eterno por el Olympique de Lyon

Wendie Renard tiene la mitad de su vida dedicada al Olympique de Lyon. Más que un equipo, es su hogar. Sus victorias la hacen sonreír tanto como el sol de Martinica. Al comienzo no fue fácil, lloraba antes de sus clases de francés y se preguntaba si dejarían de burlarse de su tonada. Ahora es la capitana y una ídola para las niñas que quieren ser futbolistas.

“Pasamos de recibir solo bonificaciones por victoria cuando llegué por primera vez en 2006, sin salario alguno. Para, tres años después, firmar nuestros primeros contratos profesionales”, narra quien llamaba a su madre con orgullo para decirle que estaba ganando su propio dinero como futbolista profesional. El sueño de ambas.

Con los años ha visto la evolución del fútbol femenino, pasó de jugar con 50 espectadores a ver 20.000 personas en un estadio. Las fotos, los autógrafos y el cariño de quienes la ven como un ejemplo a seguir la hacen feliz. 

Renard confiesa que quiere un fútbol a su máxima expresión, que siempre quiere ver crecer a este deporte. No cree en una lucha entre hombres y mujeres, sino en una lucha para tener espacios, para que las niñas tengan una referente y vean que sí se puede.

Su ejemplo va más allá de las estadísticas, su historia es un reflejo de superación, de no darse por vencida, aunque el oleaje sea fuerte. El sol siempre sale y Wendie vuelve a sonreír.

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