Ramón Eduardo Ibarra todavía manda sobre los caballos

El jinete caraqueño Ramón Eduardo Ibarra celebra este viernes 59 años de edad. Entre los pocos profesionales de la silla de su tiempo que se mantienen activos. Y no es cuento, porque a principio de este mes de agosto se les vino de punta a punta con el caballo Rey Leandro en el Hipódromo La Rinconada.

Hace 37 años marcó su estreno en el Hipódromo Municipal de Ciudad Bolívar y en la Promoción Argenis Rosillo. Fue un joven estudioso: se graduó de bachiller y hasta estudió Economía. Pero, las carreras de caballos tomaron “pase de baranda” en su vida y hoy se niega a guardar el fuete.

Sigue trabajando con todos los hierros en las mañanas de traqueos en el óvalo de Coche. Cubre su cabeza con una pañoleta. Se le notó luego de quitarse el casco. Allí salieron por los laterales las canas, lo que evidencia su larga experiencia en la conducción de los ejemplares purasangres de carreras.

“La mejor competencia que he ganado fue el Gran Premio Asocrinca de 1995 con el caballo Rey Araya en 2.000 metros. Derroté a El Gran Sol. Resultó bastante bonita con Juan Vicente Tovar siempre al lado con El Gran Sol. Fue de estrategia entre Tovar y yo. Diría: un juego de ajedrez. Al final, logré vencerlo”, expuso Ibarra, ya acomodado en el “aparato de partidas” para relatar su historia.  

Los caballos y anécdotas

Ha montado equinos de mucha calidad como: Winton, Mantle, Indudable, Lady York, Singerie, entre otros. Pero, le posee un rincón especial a Rey Araya. “Fue un gran caballo. Le tengo un grato recuerdo. Tuvo mala suerte. Pudo haber dado más de lo que proporcionó en la pista”, refirió el Aprendiz del Año de 1996 con 32 lauros.  

La magistral conducción sobre Rey Araya en el Gran Premio Asocrinca de 1995

Los jinetes siempre guardan valiosas anécdotas que cultivan en las mañanas de trabajo y tardes de carreras en el Hipódromo La Rinconada. “En una ocasión estaba montando a los caballos Escalafón y McGwire. Llegó el Gran Premio y me habían bajado de Escalafón y no sabía nada. El entrenador Carlos Morales, de McGwire, ya sabía del caso, y me dijo: ‘Yo no le voy a ofrecer a otro jinete el caballo porque sé que el sábado vas a venir corriendo a pedírmelo’, y así fue”, contó.



“Ese sábado cuando veo a Ángel Francisco Parra montado en Escalafón para el ejercicio final, no me quedó otra que saltar la baranda del poste de los 1.400 metros a los 1.000 metros y correr. Allí estaba el ‘sádico’ de Carlos Morales esperándome muerto de la risa. Y el postre, gané ese Gran Premio Nacional con McGwire en 1988”, rememoró Ibarra.

A los 59 años se siente como un chamo

“Para mantenerme activo hago muchos ejercicios. Siempre realizo mis trotes semanalmente. También barras, pesas, mancuernas y subo muchas escaleras. No he pensado en retirarme. Únicamente lo hice en 2009 cuando el entrenador Iván Calixto (+) quien fue un padre que me dio la vida, no me estaba dando montas porque los propietarios no querían. Entonces, me retiré y comencé a trabajar en el recinto de pesos en el mismo Hipódromo La Rinconada”, soltó el jinete.  

Jinete de grandes recursos que destacó desde sus inicios, Ramón Eduardo Ibarra Palacios nació en Caracas el 14 de agosto de 1961.
Su 1° victoria en La Rinconada fue con Obras el 26-5-1985 / INH

“Volví y no pienso retirarme”, insistió. “Estoy en un buen momento físico y mental. Me siento como un niño (risas)”, expresó.

Comunicó que su peso actual oscila entre 50 y 52 kilos. Nunca ha tenido problemas en ese particular.

Consejos a las nuevas generaciones

Ramón Eduardo Ibarra, gracias a su vasta experiencia sobre los purasangres, trata de otorgarle recomendaciones a los nuevos jinetes que se abren paso en La Rinconada.

“Hay algunos que no se dejan. Tú le hablas y están viendo para otro lado. Pero, hay otros que están dispuesto a aprender y es una gran ventaja. Por ejemplo, cuando comencé observaba mucho a Juan Vicente Tovar, Balsamino Moreira, Argenis Rosillo, Rubén Huerta, entre otros. Hay varios jóvenes en La Rinconada que tienen vocación para ser jinete”, expresó.

Ibarra, casualmente sobre este tema, no dudó en señalar que su ídolo será siempre Juan Vicente Tovar. “No tuvo rivales. No se internacionalizó porque en aquel momento no hacía falta emigrar. Será el campeón y mi ídolo por siempre”, subrayó Ramón Eduardo.

El cumpleañero sigue activo, y este domingo en La Rinconada estará montando en cuatro carreras con los ejemplares: Príncipe Aaron, La Ceiba, Black Beauty y Tatilinda.

Su triunfo con Rey Leandro este mes en la arena de La Rinconada

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