Cinco talentosos multiatletas que jugaron (y brillaron) en el beisbol profesional

Terry Francona no va a olvidar cuando en 1994 compartió una cancha de baloncesto con Michael Jordan quien ya para el momento era una mega estrella del deporte mundial. Ese juego solo ocurrió en el anonimato de una caimanera primaveral. Lo verdaderamente inolvidable para el manager, que terminó con la Maldición del Bambino en 2004, fue ver de cerca el intento de Jordan por convertirse en uno de los multiatletas que quisieron brillar en el beisbol profesional.

Francona, tiempo después de que lo dirigió en el Birmingham Barons, filial Doble A de Medias Blancas de Chicago, opinó que Michael Jordan hubiera podido “llegar a las Grandes Ligas”. Resaltó que en su único año como pelotero profesional remolcó 51 carreras y dio 88 hits en 436 turnos. Mandó a decir que solo faltó un par de años de paciencia, tanto para Jordan como para la opinión pública, y el gran momento hubiera llegado.

Lee también: ¿Cómo sería el pelotero perfecto de la actualidad?

Quizás Francona exageró con las capacidades para el beisbol profesional de uno de los más mediáticos multiatletas que han existido, o tal vez no. Al fin de cuentas Francona sabe más de beisbol que la inmensa mayoría del mundo. Lo cierto es que Michael Jordan no logró jugar en el máximo nivel de los diamantes. Al año siguiente retornó a la NBA, con los Bulls de Chicago, a lo que mejor sabía hacer en la vida.

Hay una gran cantidad de historias de atletas que destacaban en más de un deporte. Incluso grandes beisbolistas se debatieron entre los parques de pelota y el tabloncillo o los emparrillados. Lou Gehrig, uno de los nombres más grandes de la historia del beisbol, que brilló con Yanquis de Nueva York entre 1923 y 1939, entró a la Universidad de Columbia con una beca en fútbol americano. Jackie Robinson, otro legendario de las Grandes Ligas, también fue un muy buen receptor de fútbol americano.

En fin… Son muchos los multiatletas que también le sonrieron al beisbol profesional. Esta vez, más allá de Michael Jordan, hacemos un compilado de cinco de los casos más resaltantes. Estos sí jugaron, y algunos hasta brillaron, en las Mayores.

Danny Ainge: Azulejos de Toronto, bicampeón en la NBA

No se puede decir que Ainge despuntó en las Grandes Ligas. Pero, hey… Llegó al nivel, y no cualquiera lo hace. Debutó en 1979 con Azulejos de Toronto, su equipo por tres campañas. O sea, no fue que se “tomó un café”. Estuvo en 211 juegos, aunque solo bateó para .220 de average y remolcó 37 carreras. Era camarero la mayor parte del tiempo. Con 22 años jugó su última campaña en MLB en 1981. Allí comenzó lo bueno para él.

https://www.youtube.com/watch?v=kQQ-mNePBh4

Ese mismo año debutó con los Boston Celtics en la NBA, y se convirtió en uno de los multiatletas que lograron jugar en la NBA y el beisbol profesional. Hizo lo que no logró Michael Jordan. Tampoco es que fue un Jordan, pero ganó dos anillos con Boston en 1984 y 1986. Además, fue parte el Juego de Estrellas de 1988, en donde compartió equipo con Jordan, Isiah Thomas, Moses Malone, Patrick Ewing y Chales Barkley.

Dave Winfield: miembro de Cooperstown y un gran reboteador

Fue uno de los mejores jugadores de las Grandes Ligas en la década de los 70’s y 80’s. Brilló con Padres de San Diego y Yanquis de Nueva York. Era un gran bateador y jardinero. Siempre se podía confiar en Winfield. Incluso con 40 años, ya con Azulejos en 1992, ganó un bate de plata por una gran temporada ofensiva. Ese año ganó su único anillo en MLB. Además fue 12 veces All-Star, obtuvo seis Bates de Plata y siete Guantes de Oro.

Winfield tiene una placa de bronce en el Salón de la Fama de Cooperstown desde 2001. Lo gracioso es que es uno de esos multiatletas que, si hubiera querido, habría sido leyenda más allá del beisbol profesional. Con su 1.98 de estatura era “pequeño” entre los reboteadores universitarios, pero se convirtió en uno de los mejores con la Universidad de Minnesota. Hay registros de los números que dejó en el tabloncillo entre 1971 y 1973.

Brian Jordan: prometedor en emparrillados, larga carrera en MLB

Conjugó sus responsabilidades en las menores con Cardenales de San Luis con una corta carrera en el fútbol americano profesional con Atlanta Hawks. No será un inolvidable en los emparrillados, pero fue un jugador prometedor. Después de debutar en 1989 y terminar su carrera en el fútbol en 1991, llegó a Grandes Ligas en 1992 y allí estuvo durante 15 temporadas.

Fue un buen pelotero tanto para Cardenales como para Bravos de Atlanta, los equipos con los que más jugó, y demostró no ser un caso común entre los multiatletas que han llegado al beisbol profesional. Incluso tuvo cuatro temporadas de más de 20 cuadrangulares. Se retiró en 2006, con una muy respetable trayectoria como jardinero y bateador (.282 de average y .788 de OPS en 15 años, nada mal).

Bo Jackson: ¿el más completo de todos?

Las condiciones atléticas naturales de este ser eran excepcionales. Bien podía dar 32 cuadrangulares en una temporada con Reales de Kansas City, y al rato brillar con Los Ángeles Raiders en el fútbol americano. Muchos recuerdan y hablan y hablan y hablan, y hablan un poco más, de la corrida que hizo en una de las bardas de un parque en las Grandes Ligas. Y tienen razón de emocionarse.

Jugó cuatro años en la NFL, desde 1987 hasta 1990. De hecho, fue parte del Todos Estrellas de Novatos de la liga en el 87 y estuvo en el Pro Bowl de 1990. Por lo que hizo con Kansas es considerado uno de los multiatletas más completos entre los que jugaron beisbol profesional. Debutó en MLB en 1986 y tuvo cuatro muy buenas temporadas con Reales. Incluso fue el MVP del Juego de Estrellas de 1989. Las lesiones terminaron su carrera en 1994, con 31 años.

Deion Sanders: buen pelotero, inmortal para la NFL

Nunca jugó una temporada completa de sus nueve en las Grandes Ligas, pero se debe a que estaba concentrado en la NFL. Sin embargo, y aunque no brilló, no fue un mal pelotero. Debutó en MLB en 1989, con Yanquis, y también jugó con Bravos, Rojos y Gigantes. Siempre fue un jardinero muy rápido, que incluso atormentó a Azulejos en la Serie Mundial de 1992 al batear para .533.

Pero a diferencia de otros multiatletas, el beisbol profesional fue secundario para él. Es un inmortal para la NFL. Fue un gran jugador defensivo con Atlanta, San Francisco, Dallas, Washington y Baltimore. Su carrera dejó ocho Pro Bowl y dos anillos de Súper Bowl (1994 y 1995). Desde 2011 está en el Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba