Andrés Lage, el velerista olímpico que duerme en una camioneta

No tiene una casa donde pueda llegar a descansar después de una extenuante jornada laboral. Tampoco cuenta con un garaje donde tenga espacio para guardar su embarcación. Pero el valenciano Andrés Lage sí tiene en su bolsillo un cupo olímpico. Uno que obtuvo sin mayores aportes económicos por parte del Estado de su país pero que trabajó duro en una tierra que no es suya.

Andrés Lage es uno de los clasificados que tiene Venezuela a la cita olímpica. Quizás el más exótico, por llamarlo de alguna manera, ya que la vela no es una disciplina común en el país. Su nombre tampoco aparece de forma habitual en los medios y redes sociales, pero así ha sido su carrera. Ha tenido que navegar con el viento en contra mucho tiempo, tomando decisiones complicadas pero con la meta de ganar una medalla en el olimpo del deporte.

Desde muy chiquito le gustó la playa. Su padre tenía una tabla de windsurf, por lo que por ahí se fue despertando el interés por las embarcaciones. En el año 2015, ya siendo adulto, tuvo que seguir el camino de millones de venezolanos; la crisis y la falta de apoyo económico fueron obstáculos muy grandes para su sueño olímpico. Hizo maletas y se marchó a España.

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Estando en el viejo continente notó que el abanico de oportunidades se le abría. Desde poder tener una preparación de avanzada hasta estar cerca de los sitios de competencia. Eso sí, también los desafíos crecían al tener que mantenerse sin ayuda económica de nadie, no solo él sino su carrera deportiva.

“Lo más difícil de la carrera ha sido mantenerme en Europa sin apoyo de nadie. Te hablo desde una cama que tengo en mi camioneta. Lo más difícil es mantenerse, trabajé en un McDonald ‘s donde me quedaba hasta las 11:00 pm, hora en que cerraba el local, para hacer limpieza y así ganarme una hora extra más. En las tardes trabajaba en una tienda deportiva de bajo coste y los fines de semana en un club de vela enseñando a niños. Así me lograba mantener y competir con algún barco antiguo”, contó Lage al portal El Diario.

Y es que ese es el camino de muchos inmigrantes. Combinar varios trabajos para poder llegar a fin de mes. Hacer sacrificios al cambiar ciertas comodidades que tenían en casa para buscar otras que se les negó. Así llegó a Vitoria, aceptando la cantidad de trabajos que fuesen para tener dinero con tal de financiarse él mismo su camino, ya no a Rio 2016 porque no daba tiempo, pero sí a Tokio.

El de Valencia enfrentó la tormenta

Suena duro, pero si Andrés Lage se hubiese quedado en Venezuela, la historia tuviese otro final. Lo sabía en 2015, por eso decidió irse. “Necesitaba comenzar la campaña Olímpica y no tenía ningún tipo de presupuesto ni nada porque mi país estaba atravesando por una situación económica muy complicada. Desde los 18 años le pedí a mi madre que yo me mantenía, por lo menos en el deporte”.

Pero el problema no era solo entrenar, también tenía que comer. “Y claro, tenía esa problemática de que cómo hago una campaña Olímpica: acabo de emigrar. No conozco nada. No tengo ni barco. Nada”.

Andrés Lage comenzó a trabajar en lo que fuese. Se ahorró el dinero del alquiler mandando a hacer una furgoneta, allí tiene una litera. Eso le ha permitido ahorrarse algunos viajes en avión. También le mandó a hacer un remolque para poder llevar su barco y alguno que otro de un competidor, eso le permite muchas veces ganar dinero para la gasolina, comida e inscripción.

“Hoy en día sigo teniendo que hacer trabajos. Por ejemplo, en el club en el que entreno a veces paso tres días limpiando un barco. Lo hago porque este deporte es muy costoso y mi país está pasando por un momento complicado y no hay mucho sponsor en la vela Olímpica”.

La vela olímpica tendrá a un campeón venezolano

Antes de Andrés, la vela venezolana ha tenido otros atletas que han podido ir a Juegos Olímpicos. Recientemente Daniel Flores y José Vicente Gutiérrez compitieron en Rio 2016. Flores también participó en Londres junto con José Miguel Ruíz, mientras que Ruíz y Carlos Flores lo hicieron en Beijing 2008.

El valenciano obtuvo su boleto al culminar en la cuarta posición en los clasificatorios realizados en Brasil. También venía de ser octavo en la Copa del Mundo en Génova, en lo que ha sido la mejor actuación de un venezolano en este tipo de competencia. Todo con un barco del 2004.

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“El Comité Olímpico Venezolano me ha dado la oportunidad de acceder a una Beca de Solidaridad Olímpica la cual gracias a eso es que puedo vivir. Son 500 dólares al mes con los que cubro los gastos de la alimentación pero la realidad es que si no fuese por el Comité Olímpico estaría más complicado”.

La preparación para Tokio

Luego de lograr su boleto a los Juegos Olímpicos, Andrés Lage estructuró una preparación acorde con sus posibilidades económicas. Estando en Valencia, España, el velerista sigue trabajando limpiando barcos pero ha tenido un poco más de tiempo para dedicarle al entrenamiento.

“Tengo la suerte de contar con un equipo que me ha acogido porque lamentablemente no cuento con los recursos ni siquiera para soñar con tener un equipo multidisciplinario, mucho menos para tener un entrenador. Es un grupo de trabajo integrado por varios competidores, algunos ya clasificados a los olímpicos y otros aun buscando cupo. Hay dos españoles, un argentino, un irlandés, un austriaco, un alemán, un mexicano y un croata”.

Recientemente participó en la semana olímpica andaluza, allí terminó en el quinto puesto en la clase FINN. La ubicación le permitió ser el mejor latino en competencia por delante del mexicano Juan Ignacio Pérez y del argentino Facundo Bazán.

“Ahora es una época en la cual estoy trabajando más que todo la parte psicológica y la parte física, porque este deporte es muy, muy psicológico. En enero-febrero comenzará a aumentar la carga de navegación. En marzo tenemos el primer Grand Slam, que es el Trofeo Princesa Sofía en Palma. Luego, quince días después, tenemos el europeo en Francia. Quince o veinte días después tenemos el Mundial en Oporto, Portugal. Luego tenemos la Copa del Mundo, en Enoshima, en Japón, en la misma sede de los Juegos, y un mes después, los Juegos Olímpicos. Esos son mis cinco campeonatos más importantes”.

A Andrés Lage todavía le resta mucho por andar en el mundo de la vela. Su lugar debe seguir estando lejos de su tierra natal. Lamentablemente la situación lo exige así. Pero según le contó al sitio oficial de los Juegos Olímpicos de Tokio, espera algún día regresar y trabajar por la masificación del deporte.

“Navegar en Venezuela es un espectáculo. Tenemos excelentes condiciones los 12 meses del año y es una cosa que la gente no valora. Una vez que vas a Europa y te das cuenta que realmente solo hay buen tiempo con suerte tres meses y depende de la zona, valoras mucho más el clima que hay en Venezuela y en el Caribe”.

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