Ciclo olímpico americano, nueva víctima del Covid-19

La pandemia con la que combate el mundo volvió a darle un fuerte golpe a otra de sus víctimas, el ciclo olímpico. La Organización Deportiva Bolivariana (Odebo) anunció que los Juegos Bolivarianos de Valledupar se correrán de noviembre del 2021 al primer trimestre del 2022.

Solo en el ciclo olímpico los eventos han ido cayendo como castillo de naipes. El primer gran golpe fueron los Juegos Olímpicos de Tokio, los mismos tuvieron que moverse a julio-agosto del 2021, exactamente un año luego de la fecha original.

Con la postergación de los mismos, los eventos de clasificación también se vinieron abajo. Los atletas tuvieron que parar sus entrenamientos, no solo por la cuarentena, sino también por la incertidumbre en las fechas de los eventos en los que irían a buscar su cupo a la cita olímpica.

El calendario de competencias en América no escapa a los rigores del Covid-19. La Odebo decidió aplazar los Juegos Bolivarianos unos meses más y ahora enfrentarán otro desafío; que los Bolivarianos y los Juegos Suramericanos no choquen.

Bolivarianos, el ciclo olímpico nuevamente acontecidos

La decisión de mover unos meses los Juegos Bolivarianos viene a ser otro capítulo más en su historia. Comenzando porque estaban pautados para realizarse en los Valles del Tuy, Venezuela; la Odebo decidió retirarle la sede por motivos financieros lo que benefició a Valledupar, ciudad que se ofreció a albergarlos.

Será la primera vez en su historia que unos Juegos Bolivarianos se realicen en un mismo país en ediciones consecutivas. La edición del 2017 se llevó a cabo en Santa Marta y por la crisis venezolana regresarán a Colombia, pero ahora, a la llamada “capital del vallenato”.

La capital del Cesar se prepara para afrontar sus Juegos Bolivarianos, pero tendrá que esperar unos meses más / La Razón

Pero esa decisión no contaba con la pandemia. “El Comité Ejecutivo de la Organización Deportiva Bolivariana, considerando una serie de factores adversos que se generan para todos los países en la época posterior a la pandemia, decidió postergar los Juegos Bolivarianos de Valledupar para el 2022”, anunció Baltazar Medina, presidente de Odebo y del Comité Olímpico de Colombia.

La decisión se debe a motivos financieros y de logística que impedían a la ciudad colombiana cumplir con los plazos. La misma decisión fue tomada con los Juegos Bolivarianos de la Juventud previstos para realizarse en la ciudad boliviana de Sucre; los mismos fueron movidos de octubre de 2020 a otra fecha, pero en 2021.

Odebo ahora debe ajustar su corto calendario a las venideras exigencias. Los Bolivarianos de Valledupar ahora quedan para el primer trimestre del 2022, pero en abril de ese mismo año serán los Juegos Suramericanos en Asunción, Paraguay.

Juegos Olímpicos de Tokio, el gran zarpazo

Japón y el COI trataron de esperar hasta último momento para postergar los Juegos Olímpicos. La pandemia del Covid-19 iba creciendo y dejando destrucción a su paso por todo el mundo, lo que obligó a pensarlo mejor. La cita olímpica quedaría para la misma fecha pero el año entrante.

Irremediablemente Japón no tendrá los beneficios previstos con la postergación. El Ejecutivo estimaba que los juegos le dieran una ganancia de 294 mil millones de dólares, cifra que les permitiría recuperarse del terremoto del 2011.

La economía de Japón no tendrá las mismas ganancias realizando los Juegos Olímpicos el año entrante

Pero el Covid-19 tendría otros planes. Las cifras que no cuadraban comenzaron a preocupar, aunque siempre será mejor una postergación que la cancelación de un evento del ciclo olímpico.

Desde que Tokio fue elegida como sede de los Juegos Olímpicos en 2013, el turismo no paró de crecer. De poco más de 10 millones de visitantes al año la cifra se elevó a más de 30 millones en 2019. Esa estadística se elevaría en dos millones más durante la realización de las Olimpíadas.

Las reservaciones de hotel estaban al tope en Tokio, boletería de avión al máximo; hasta los apartamentos de la Villa Olímpica fueron adquiridos por personas que pensaban mudarse al culminar los juegos. Aunque el mundo siga adelante, el año perdido incide directamente en el deporte. Ciclos alterados, competiciones canceladas o pospuestas; sueños que cambian de fecha.

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