Igor Hernández ganaba en béisbol de Nintendo con toques de bola

Parece mentira que Igor Hernández haya ido a unos Juegos Olímpicos en voleibol de playa. No por falta de capacidades, sino porque desde niño se acostaba tarde intentando ganarle a la computadora del Nintendo en béisbol. Su padre quería que firmara al profesional, él lo complacía entrenando, pero su mayor placer era jugar voleibol.

“Muchas noches pasé queriendo ganarle a los Yankees o a Boston, pero no podía. Hasta que una vez descubrí que podía hacerlo con puro toque de bola”, cuenta Igor. Así vivió par de su infancia, jugando con el Nintendo asiático rojo con blanco, en el televisor Samsung pequeñito de la sala de su casa.

Así comenzó la historia de Igor Hernández, una leyenda del voleibol de playa en Venezuela. Un hombre que hizo pareja con Jesús Villafañe en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 y que a los 43 años aún se encuentra activo jugando en el Voley Playas de Benidorm de la Superliga 2 de España. Pero en cancha.

Su rostro ya muestra el paso del tiempo. Tiene barba corta, con mucho blanco, al igual que su cabello. Pero a los 43 años Igor Hernández encontró el beneficio de mantenerse activo desde muy niño jugando voleibol de río y como jardinero izquierdo en el sector Las Tejitas de San Carlos, estado Cojedes.

Igor ha descubierto el secreto que guarda su generación del voleibol para jugar hasta avanzada edad. Andy Rojas y Thomas Ereú están en España con más de 40 años y Ernardo “Harry” Gómez está por llegar a las cuatro décadas y aún se mantienen vigentes.

“Es el profesionalismo que tenemos. La pasión que le ponemos, y por supuesto, las enseñanzas del maestro José David Suárez que llegó para cambiar el voleibol en Venezuela y a nosotros los voleibolistas”.

Se emociona al escuchar que un compatriota suyo quiere entrevistarlos. Le cambia la voz para decir “claro que sí podemos hablar, me llena mucho que la gente que me sigue en Venezuela sepa de mí y de lo que estoy haciendo”.

En su club tiene otro compañero. Juan Contreras, un chamo de Barquisimeto a quien descubrieron jugando una caimanera, por lo que Raúl Meza, dueño del club decidió ficharlo. El mismo Meza es el responsable de haberle dado la oportunidad a Igor, hace año y medio, de hacer la transición de nuevo al voleibol de cancha y jugar en la Superliga 2 española.

Igor Hernández conoció el voleibol en un río

Desde muy chamo Igor Hernández supo que suyo era el deporte. Frente a su casa había una cancha de voleibol donde jugaba con sus amigos, pero su padre quería que jugase béisbol y lo inscribió en una escuela de Criollitos.

“Era un sueño para mi papá que yo jugara béisbol y desde los ocho años lo hago. Pero creo que una de las primeras cosas que hice fue llevarle la contraria jugando voleibol”, contó entre risa el espigado muchacho de Las Tejitas, en San Carlos.

Igor se acostumbró a jugar bajo el poco amistoso sol de la capital cojedeña. En pleno corazón del llano era lanzador, receptor y jardinero. Precisamente su posición favorita era jugar en ese costado izquierdo del terreno. Allí soñaba jugar algún día con Magallanes.

El olímpico venezolano Igor Hernández juega en el Benidorm de la Superliga 2 de España / Benidorm

“Siempre me gustó el béisbol. En las Grandes Ligas me gustan los Medias Rojas y los Yankees”, aseguró con la evidente contradicción. “Igor, pero esos equipos son enemigos”, a lo que respondió de inmediato: “es que era con los que yo jugaba en el Nintendo de mi casa cuando era pequeño”.

Pero el diamante no era lo suyo sino la cancha. Ya en el año 90 era preselección de nacional y jugaba voleibol de río, la adaptación llanera del voley playa. Pero para poder estar en la preselección tenía que ir a entrenar en Caracas, contra la voluntad de su papá.

“Mi papá no me permitía ir a concentrarme en Caracas, sino que fuese los fines de semana. La Asociación de Cojedes me daba para los pasajes y el presidente, que era mi entrenador, me acompañaba desde el viernes hasta el domingo para que yo el lunes pudiese ir a clase. La verdad fue muy sacrificado”.

La transición llegó luego de ir a España

En el año 2002, Igor tuvo su primera gran oportunidad de ir al extranjero. La selección de Venezuela estaba pasando por su mejor momento histórico con una camada que un año después sería oro Panamericano en Santo Domingo. De esa generación pertenece así que aprovechó el chance.

“Entre el 2002 y 2004 jugué en el CV Guaguas de Las Palmas. Luego regreso a Venezuela para seguir entrenando y participé en los Juegos Nacionales de Trujillo en el 96, de ahí si me dediqué solo a la arena cuando llegó el entrenador cubano Eugenio Ortíz”.

Precisamente en la arena se volvió una leyenda de la disciplina en Venezuela. Comenzó a participar en el circuito sudamericano y en el ciclo olímpico. Compartió cancha con Farid Mussa, Franson Neri y Mauro Hernández. Todos ellos son íconos, pero cuando conoció a Jesús Villafañe la historia cambió.

igor Hernández y Jesús Villafañe, una pareja histórica en el voleibol de playa venezolano / Punto Olímpico

“Para mí es un hermano. Primero fue un hijo cuando lo conocí, porque soy mayor que él, luego fue mi hermano, Aún nos mantenemos en contacto hablando. Ganamos todo lo que podíamos ganar menos el oro en los Juegos Olímpicos”.

Hernández también disputó la final de los Juegos Panamericanos del 2011 en Guadalajara haciendo dupla con Farid Mussa. Sus verdugos fueron la pareja favorita de Brasil conformada por Alison Cerutti y Emanuel Rego, los ganadores de la plata olímpica un año después.

Una carrera llena de anécdotas con Villafañe

La pareja de Jesús Villafañe e Igor Hernández firmó la página más importante en la historia del voleibol de playa en Venezuela. Lograron la clasificación a los Juegos Olímpicos de Londres 2012, siendo la primera dupla en lograrlo.

“Fue un sueño estar allí. Vivir esa experiencia, pero no te niego que queda un poco la espinita de que con una mejor preparación y con más apoyo del que tuvimos hubiésemos podido lograr más cosas. Cuando nos conseguimos a otras parejas que quedaron más arriba que nosotros y les ganamos nos quedó ese sabor”.

En Londres, los venezolanos cayeron en los tres partidos que disputaron. El primero ante Nummerdor – Schuil de Holanda (18-21 21-17 10-15), luego (14-21 16-21) con E, Plavins – J. Smedins de Alemania; para cerrar cediendo ante la pareja de Letonia conformada por E, Erdmann – Matysik (22-20 16-21 11-15).

La experiencia en los Juegos Olímpicos fue única, tanto como la del aeropuerto en China en el que ambos vivieron un mes. Parece una escena de película pero les pasó en la vida real. Sobrevivir un mes en una terminal aérea sin dinero y sin hablar el idioma.

Los venezolanos hicieron historia al jugar en unos Juegos Olímpicos en Londres /

“Fue muy loco porque participación en una válida en Zhengzhou, China. Quedamos en el séptimo puesto pero cuando nos tocaba regresar hubo una huelga de Air France y no pudimos volar a París. Lo teníamos que hacer por Air China pero no contábamos con el dinero para pagar la multa”.

El cuento prosigue. “Jesús y yo estuvimos un mes viviendo en el aeropuerto. Nos metimos en una sala VIP de Air China y sobrevivimos comiendo galletitas y sopa instantánea de esas que comen los chinos. Nadie hablaba inglés y menos español. Logramos volar cuando Mauro Hernández pagó lo la multa de como 700 euros”.

16 años después regresó a España

En 2017 Igor Hernández tomó maletas y se fue a Colombia para entrenar a la selección de Bogotá. Allí conoció a Viviana Garzón, seleccionado colombiano, con quien luego emigró a España. Ya cuarentón volvió a jugar voleibol de cancha con el Voley Playas de Benidorm.

“Hablé con Raúl Mesa, quien es dueño del equipo, a quien conocía del circuito mundial. Firmé con el club y también fui nombrado entrenador de la filial cadete B femenino. También me encuentro trabajando como entrenador del Club Voley Playa Poniente”.

El venezolano es uno de los jugadores claves del Club Payas de Benidorm, de la Superliga 2 de España a los 43 años / Benidorm

Será la segunda campaña, ya con 43 años, pero demostrando clase. En la temporada pasada fue elegido Mejor Receptor Punta, en la Superliga 2, acumulado de 19 juegos, 70 sets, 266 puntos, 197 ataques, 24 aces y 45 bloqueos.

Aunque está lejos, con una realidad distinta a la venezolana, no olvida sus raíces. “tengo tres años que no voy a Venezuela y la extraño mucho. Allá está toda mi familia y mis tres hijos. Siempre pienso en las cosas que me une al país, el guayoyo, los mangos, el pabellón los ríos de San Carlos. Ojalá pronto pueda volver”.

2 comentarios

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