Iván Pedroso, el orfebre detrás de la joya Yulimar Rojas

No se ve tan lejano, pero desde el 2015 para acá el mundo ha cambiado de una manera radical. Yulimar Rojas lo entendió a tiempo cuando aceptó la propuesta de amistad que Facebook le mostró. Era Iván Pedroso, el saltador cubano, medallista olímpico y múltiple campeón mundial.

Sí, Para entonces Yulimar no era la muchacha desenvuelta y global que es ahora. Pero tuvo el atrevimiento de, no solo aceptar la solicitud, sino de enviarle un mensaje, uno que se pudo diluir entre los cientos que el antillano, radicado en España, debe recibir a diario.

“Le dije que era una joven atleta de Venezuela, que él era mi ídolo y que quería entrenar con él”, contó Yulimar al Chicago Tribune. El mensaje quedó allí. Quizás más por esa sensación de imaginarse que el ídolo cubano algún día pudiese verlo y, de pronto, sacarle una sonrisa al saber que en Venezuela tenía una admiradora.

Iván Pedroso es una leyenda del atletismo. El habanero formó parte de una camada de atletas cubanos de la talla de Javier Sotomayor y compañía. No solo fue medalla de oro olímpica en Sídney 2000, también ganó cuatro títulos mundiales al aire libre (Gotemburgo 1995, Atenas 1997, Sevilla 1999 y Edmonton 2001); además de cinco bajo techo (Toronto 1993, Barcelona 1995, París 1997, Maebashi 1999 y Lisboa 2001).

Pero para el momento de enviar el mensaje de Facebook, Yulimar Rojas no era una desconocida. Había sido oro en el Campeonato Suramericano juvenil, bronce en el Campeonato Sudamericano sub 23 de Sao Paulo y oro en los Juegos Sudamericanos en Santiago de Chile, todos en salto alto; mientras que ganó la dorada en el Campeonato Sudamericano de Atletismo en Lima, pero ya en triple salto.

A los días, Facebook le envió una notificación. Iván Pedroso no solamente le había aceptado la solicitud de amistad sino que también le respondió el mensaje. “Hace tiempo que vengo siguiéndote y estoy muy impresionado”, decía.

Iván Pedroso cambió todo para mejor

El habanero se encontraba lejos del calor y la playa de su querida Cuba. Su hogar y centro de entrenamiento estaba en la localidad española de Guadalajara. Allí se asentó desde sus tiempos de atleta y allí también nacería su hija, por lo que es considerado un hijo ilustre de la localidad.

Pedroso vio en Yulimar un diamante que, a pesar de ya estar dando resultados, aún estaba en bruto. Contra todo pronóstico, y en una escena que parece salida de una película donde la protagonista termina siendo heroína, el cubano le ofreció irse a entrenar con él a Guadalajara, cerca de Madrid.

“Antes de venir a España yo había tenido propuestas para estudiar y entrenar en Puerto Rico y en una universidad de Estados Unidos, pero no me convencían y Jesús Velásquez, mi entrenador entonces, me aconsejó que no fuera, que no iba a ser un buen cambio en mi vida. Y no sentía ganas de ir”.

Así comenzó una nueva vida para Yulimar. Por primera vez vivía fuera de Venezuela, se separaba de su familia y era entrenada por un campeón mundial. Diversos cambios que la transformaron, todo bajo el ojo estricto del cubano.

En Guadalajara hay un team que promete

Iván Pedroso tiene en sus manos a un botín de joyas que promete. Yulimar Rojas ya es una realidad. Campeona mundial, medallista de plata olímpica y Atleta Femenina del Año en atletismo; pero no es la única.

El excampeón olímpico también entrena a la española Ana Peleteiro (campeona europea bajo techo), el portugués Nelson Évora (oro europeo bajo techo y al aire libre); así como también al cubano nacionalizado azerbaiyano Alexis Copello, plata en el europeo de Berlín en 2018.

Pero la progresión con Yulimar ha sido la más llamativa. La saltadora, que ahora forma parte del club de atletismo del FC Barcelona, mejoró su rendimiento entrenando con Pedroso casi que de forma inmediata.

A solo unos pocos meses de trasladarse a Guadalajara ya había mejorado su marca personal en medio metro. Pero en 2016 su talento comenzó a explotar. En marzo del 2016 ganó el Mundial de atletismo bajo techo en Portland contra todo pronóstico.

Para junio logró el que para entonces era su tope. En una reunión en Madrid se elevó hasta los 15.02 metros, una marca que dejó ver el avance meteórico de la venezolana debido a que el año anterior, antes de la inesperada respuesta de Pedroso por Facebook, su mejor registro había sido de 14.20.

Dos años después de su primer título mundial saltó 15.41 metros en Birmingham. Esa marca en Inglaterra es la segunda mejor de la historia en el salto triple. Pero en febrero del 2020, en Madrid, saltó 15.43.

Yulimar Rojas el día que impuso una marca de 15.53 en Madrid, en febrero de 2020 / @TeamRojas

Con 25 años el margen de mejora de Yulimar es muy grande. El acucioso entrenamiento de Iván Pedroso parece un seguro para que la venezolana siga rompiendo registros. Ya ganó una plata olímpica en Río 2016, su pensamiento estaba puesto en el oro en Tokio ante su archirrival, la colombiana Catherine Ibargüen.

Esa cita se verá en 2021 y seguro en primera fila estará la leyenda, Iván Pedroso. Una escena que hubiese sido imposible de ver si Yulimar no envía aquel mensaje de Facebook.

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