Maracaibo 98: el fin de los eventos de ciclo olímpico en Venezuela

El 8 de agosto de 1998 Maracaibo fue una fiesta. Los medios mostraron en sus portadas fotografías de gran tamaño sobre la inauguración. El calor y color se dieron cita aquella noche en el Pachencho Romero en la inauguración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Hasta allí se dejó ver el Príncipe Felipe, hoy rey de España.

Aquella noche sería especial. Venezuela era el epicentro del deporte en Centroamérica y el Caribe. Los llamados “Juegos del Sol” tendrían la participación de leyendas como los cubanos Javier Sotomayor, Iván Pedroso, Félix Savón, entre otros.

Fueron 14 días de dura competencia. Cuba se llevó el primer lugar y México el segundo, aunque tuvo que apretar ante una Venezuela que se quedó a solo cinco doradas de los manitos. Cuando la llama se apagó en el mismo Pachencho 14 días después, también lo harían los eventos del ciclo olímpico tradicional en el país. A 22 años de aquella clausura, organizar unos juegos se hizo imposible.

Nunca Venezuela se había ausentado tantos años para montar unos juegos. Desde 1950 hasta 1999 se organizaron dos juegos por década, a excepción de los 60 y de los 80 cuando se hicieron tres. Y aunque en 2014 se realizaron los Juegos Bolivarianos de Playa en Vargas, el ciclo olímpico tradicional pasó a ser una utopía; así como perdió periodicidad los Juegos Nacionales.

“Venezuela nunca fue un país con tradición de montar juegos del ciclo olímpico. Pero cuando pudo realizarlos quedó un gran legado. Caracas aún vive de las instalaciones que dejaron los Panamericanos del 83, por ejemplo. Así que el que no se hayan vuelto a organizar hizo que el país perdiera muchas cosas” .

Periodista Eumar Esaá

Desde 1951 Venezuela organizó ocho citas. Cuatro de ellas Bolivarianos, unos Suramericanos, dos Centroamericanos y unos Panamericanos. El epicentro de esos juegos fueron Caracas, Maracaibo, Valencia y Barquisimeto.

“De esos Juegos Suramericanos de Valencia solo quedan los recuerdos”, afirmó Miguel Sánchez, periodista que cubrió la cita carabobeña en 1994. En la misma onda opina Luis Bravo, quien trabajó para el Diario Panorama en los “Juegos del Sol”. “A Maracaibo solo le quedó el recuerdo de esos días memorables, más nada”.

Venezuela quedó a solo 5 medallas de un segundo lugar histórico en Maracaibo 98

Y es que mientras Venezuela desapareció de la organización de juegos del ciclo olímpico convencional, el vecino no lo hizo. Desde aquellos juegos en Maracaibo en el 99 hasta hoy, Colombia ha montado seis juegos, tres Bolivarianos, unos Suramericanos y dos Centroamericanos.

“Recuerdo que en la clausura de los juegos de Barranquilla, en la pantalla gigante del estadio se proyectó la cifra 2032. Colombia tiene proyectado montarse en unos juegos de gran envergadura para esa fecha. Eso se debe a la experiencia que han recopilado y a la política deportiva que han desarrollado”.

El 2032 será un año de Juegos Olímpicos. Un reto que luce complicado para un país latinoamericano, más aún en tiempos de pandemia. Pero resulta interesante la expectativa de un país acostumbrado de organizar juegos con gran eficiencia y que desde hace más de 10 años logró superar con creces a Venezuela, en infraestructura y resultados.

Maracaibo fue luz y luego sombra después del 98

Por segunda vez la capital del Zulia tuvo el honor de ser sede de unos juegos. En 1970 y 1989 albergó los Juegos Bolivarianos y de allí le quedó un legado de instalaciones que fue la base de los Centroamericanos del 98.

“La mayoría de las instalaciones fueron remodeladas pero se les invirtió una buena cantidad de dinero. Se remodeló el Pachencho Romero, se le colocó una pista atlética y se hizo otra de calentamiento en la Universidad del Zulia. También dejaron como una tacita de plata el Belisario Aponte y el complejo de piscinas Rafael Vidal”, explicó Luis Bravo.

Maracaibo lució una buena cara. Aquella inversión daba la impresión que dejaría un gran legado no solo para el Zulia sino para Venezuela. “Ahora todo está por el suelo, de esos juegos no quedó nada. El Belisario está en tan mal estado que el año pasado no pudo tener LPB. Al Pachencho le han invertido plata ya dos veces para recuperarlo”.

La infraestructura que se usó como Villa Centroamericana es ahora las Residencias El Saladillo, en el centro de Maracaibo. Las piscinas del Rafael Vidal están cerradas, según Bravo, desde hace 10 años.

“La natación que queda subsiste por las piscinas de los clubes. El nado sincronizado, que fue emblema del estado, desapareció”.

Y es que la política deportiva vive horas bajas. Desde 1998 hasta hoy Venezuela ha ganado un oro, una plata y dos bronces olímpicos, pero el colectivo luce otra cara. Los Juegos Nacionales no se hacen desde 2013 y una gran cantidad de atletas y entrenadores han emigrado por la crisis.

“Me parece extraño que desde Chávez que era un hombre que le gustaba el deporte, que soñó con ser grandeliga, no haya asumido una política deportiva acorde. En los 90 se montaron los Suramericanos, que fueron ganados en la presidencia de Carlos Andrés Pérez, además de los Centroamericanos con Rafael Caldera; independientemente de los presidentes, esos compromisos se cumplieron”, opinó Esaá.

Aquellos juegos se montaron en una Venezuela ya con muchos problemas. Según el periodista Kiko Perozo, para el 98 el barril de petróleo estaba en 10,15 dólares y un dólar equivalía a 562 bolívares. Unos años más tarde aquel barril del oro negro llegó a sobrepasar los 150 dólares.

Según su experiencia, ese ha sido una de las claves para el repunte de Colombia. “Pastrana, Uribe, Santos y Duque le han dado continuidad a un proyecto país en el plano deportivo. Ninguno ha tumbado la estructura del otro. Tiene un proyecto de deportes estratégicos y organización de eventos que les ha resultado”.

De aquellos últimos juegos hace 22 años quedan recuerdos imborrables como el llenazo en el Pachencho Romero en la final del fútbol ante México. La medalla de oro para Venezuela sigue siendo una hazaña para el fútbol del país.

Valencia y Barquisimeto no escapan de la realidad de Maracaibo

Barquisimeto fue sede de los Juegos Bolivarianos del 1981 y Valencia de los Suramericanos en 1994. Los primeros ganados con holgura por Venezuela, 101 medallas de oro por encima de Colombia, mientras que en Carabobo solo fue superado por Argentina.

“Valencia ganó una infraestructura envidiable. Se construyó la Villa de Naguanagua. Se remodeló el Polideportivo Misael Delgado, el velódromo Máximo Romero, la cancha de tiro con arco. Todo se ha ido acabando, le colocan paños de agua tibia pero las instalaciones se han deteriorado demasiado”, contó Miguel Sánchez, periodista que cubrió aquellos juegos del 94.

El panorama de Barquisimeto no es diferente. Aunque la capital larense pudo montar los Juegos Nacionales del 2001 y allí aprovechó para construir gimnasios, como los de gimnasia y artes marciales, así como una amplia sala de armas; además remodeló otras instalaciones pero no ha podido mantenerlas de la mejor forma.

“Ese tema de los Juegos Nacionales es importante. Tenían una importancia brutal, los estados se mataban por montarlos, invertir en infraestructura y hasta se buscaban fichas de atletas; era una guerra a muerte. Vi incluso que a algunos atletas les resultaba más competir en esos juegos que en unos Bolivarianos, por ejemplo, porque las fundaciones de los estados les daban mejor atención”, afirmó Esaá.

Carabobo era el coco. Lara lo seguía de cerca mientras que Miranda los miraba de reojo. “Eso fue producto de la descentralización. Si te pones a ver con cuando Caldera la comenzó se montaron dos juegos del ciclo olímpico y los Juegos Nacionales eran una gran competencia. Eso se perdió”.

Los intentos fallidos

El 12 de octubre del 2013 se llevó a cabo la votación para elegir la sede de los Juegos Panamericanos del 2019. Los miembros de la ODEPA debían escoger entre Lima, Santiago de Chile, La Punta (Argentina) y Ciudad Bolívar.

Lima se llevó los juegos con 31 votos, mientras que la capital de Bolívar fue última con ocho. La maquinaria propagandística para esos juegos hizo pensar a más de un venezolano que aquel sueño era posible.

“Yo creo que fueron más propaganda que otra cosa. Bolívar, además de Cachamay, no tiene mayor infraestructura. Por ahí las instalaciones de Venalum y Bauxilum, pero no puedes meter unos Panamericanos allí”, explicó Esaá.

Además de esa fallida candidatura ha habido poco y nada. Los Valles del Tuy tenían asignados los Juegos Bolivarianos del 2021 pero se le fueron retirados por problemas financieros y organizativos. Valledupar se quedó con la sede. Sí, de nuevo el vecino.

“Es que no se hizo nada, solo se presentó una maqueta y un logo”.

Mientras Venezuela sigue cediendo terreno, Colombia lo gana. “En 2022 Cali tiene el mundial juvenil de atletismo y piensan seguir pidiendo eventos. El no montar juegos ha hecho que Venezuela pierda influencia en el plano internacional”.

Esaá da un ejemplo. “En una competencia de esgrima, por ejemplo, los árbitros son más proclives a revisar el video en un toque de un país influyente a uno de Guyana. También los dirigentes de países organizadores de eventos pueden aspirar a ser vicepresidentes o presidentes de Federaciones internacionales. Eso lo da la experiencia”.

Y así Venezuela ha ido perdiendo influencia y fortaleza en el deporte. El calificativo de la “Generación de Oro” quedó para describir lo que pudo pero no llegó a ser. Mientras seguirán pasando los años y el panorama no parece alentador. El país tendrá que seguir esperando para volver a tener unos juegos del ciclo olímpico en la casa.

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