María Giménez: Una concentración con sabor a medalla de oro

Su mente siempre enfocada en el combate, no pierde de vista a ninguna rival. La concentración está más presente que nunca y le da como resultado lo que soñó cuando tenía 6 años y empezó en el mundo del judo: María Giménez medalla de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018.

«Me siento muy bien porque obtuve la medalla a través de pasos que fueron muy difíciles, pero pude lograrlo porque me esforcé mucho para esto», declara la joven de 16 años con la emoción de haber ganado la primera presea dorada para Venezuela.

Desde la mañana de este domingo 7 de octubre, la atleta fue dando pasos firmes y evolucionando. Su clasificación a semifinales se dio luego de vencer a la argentina Mikaela Rojas, mientras que accedió a la final después de imponerse ante Anastasia Alaban de Ucrania.

Su medalla estaba a nada de sus manos, solo debía ganarle a Tababi Thangjam de India y lo hizo con un marcador de 11-0. «Cuando era niña soñaba con esto pero no sabía si lo iba a lograr. Después que comenzaron los circuitos me esforcé y mejoré poco a poco», destaca quien el día antes de la competencia tuvo que entregar el teléfono a su entrenador como parte del proceso de concentración.

«El día antes le recordé que debía tener mucha concentración, que confiara en ella y en la preparación que habíamos hecho», acota el entrenador Antonio Rivas tras celebrar con orgullo el éxito de la pequeña que acompaña desde hace cuatro años.

La preparación de Giménez se realizó entre su país natal, Túnez y España, en este último participó en una competencia y quedó campeona. «Hemos venido haciendo un trabajo bastante duro. Aquí está el resultado», afirma Rivas.

En cada combate él estaba ahí mirando a su pupila, le llama la atención cuando necesitaba hacerlo y a la hora de festejar hasta sus ojos se aguaron al igual que los de María cuando ambos se abrazaron.

En la categoría de esta judoka ( -44Kg) pueden haber muchos cambios, nada está asegurado con las rivales y este fue un tema que no escapó de su cabeza cuando se preparaba psicológicamente para su desafío. «Pensaba en los combates. Mi peso es muy rudo, nunca se sabe qué va a pasar porque es muy liviano y salí muy bien gracias a Dios», explica la oriunda del estado Bolívar que estaba asombrada al ver tantos medios de comunicación que buscaban conversar con ella. «Nunca me había pasado esto», suelta entre risas.

Las gradas del Parque Olímpico estaban repletas de personas con banderas que cantaban «vamos Venezuela, vamos Venezuela», algo que le dio color a una premiación emotiva para quienes fueron testigos de un día histórico para Venezuela, ya que se escribe una nueva página en la historia y con aroma de mujer.

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