Nadadores, los grandes perjudicados del deporte en la pandemia

El futbolista puede patear la pelota en la sala de su casa. El beisbolista, con mucha creatividad, puede practicar su bateo en un domicilio grande. Incluso un equipo de nado sincronizado encontró la forma de entrenar en cuarentena, pero ¿cómo hacen los nadadores?

Sin poder ir a una piscina, no pueden mantenerse en condiciones. La pandemia los sacó de su lugar de trabajo, dejándolos sin posibilidad alguna de prepararse para futuras competencias o simplemente hacer lo que les gusta.

«Es simple: es imposible encontrar fuera del agua las sensaciones que podemos tener dentro del agua», dice la triple campeona de Europa en 2018 Charlotte Bonnet. «Es completamente diferente a los deportes terrestres», subraya.

«Perdemos todas nuestras referencias habituales cuando nos metemos en la piscina: estamos en horizontal, nuestros brazos son nuestro medio de propulsión, tenemos que acompasar nuestra respiración con nuestros movimientos», explicó a AFP la campeona de Europa de los 400 metros en 2018, Fantine Lesaffre.

La mayoría de los deportes entran en la naturaleza humana. La gran mayoría necesitan correr, algo que perfectamente puede hacer la persona en cualquier ambiente. Pero nadar no. Es necesario un elemento que no produce el organismo.

«No hay muchos deportes que se alejen tanto de lo que el ser humano es capaz de hacer en su cotidiano», afirmó para la AFP el entrenador Fabrice Pellerin. «Andar, correr, saltar son cosas que requieren programas que entrenamos con nuestros gestos cotidianos, pero la natación forma parte de los deportes que no son realmente naturales en el hombre».

Salir de la rutina, la pesadilla de los nadadores

La gran mayoría de los recuerdos de Charlotte Bonnet involucran una piscina. Ponerse un traje de baño y meterse al agua ya era parte de su rutina diaria, por lo que romperla abruptamente es algo que le afectó.

No necesariamente por su rendimiento en una competencia. Simplemente lanzar brazadas es algo que los nadadores necesitan, porque les gusta y los hace sentirse cómodo. Pero eso es algo que al coronavirus no le interesa.

«Hace casi 15 años que no había pasado un periodo tan largo» sin nadar, admitió Bonnet, de 25 años. «Perdemos muy, muy rápidamente todo aquello que se tarda mucho tiempo en mejorar: los músculos muy específicos que utilizamos cuando nadamos, los movimientos articulares a veces inéditos con respecto a lo que hacemos en tierra, la respiración, la sensación de deslizarse, la técnica… Muchas cosas extremadamente específicas que no podemos encontrar, ni siquiera con algo de ingenio».

Hacer otra práctica no es solución. Los cuerpos de los nadadores están acondicionados para el agua, por lo que correr o hacer ejercicios aeróbicos son una pérdida de tiempo.

«Somos nulos corriendo”, sonrió Bonnet. «He hecho algunas sesiones y muy, muy rápidamente me quedo sin aliento en tierra. Es completamente diferente. «Correr nos pone en dificultados porque utilizamos músculos que no utilizamos tan a menudo y eso provoca choques a cada paso, dando lugar a lesiones que normalmente no sufrimos”.

Cadera, rodillas, tobillos, aductores o isquiotibiales son los grandes damnificados del ejercicio en seco de los nadadores.

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