Sabor y calidad derrocha esta dupla de nado sincronizado colombiana

El nado sincronizado en Colombia tiene a una pareja que no es precisamente la más tradicional. Y no se trata de poner en duda su nivel de calidad, es que a la competencia le imprimen sabor a través, principalmente, de su creatividad.

Mónica Arango y Estefanía Álvarez hacen sus rutinas al son del mapalé, un ritmo tradicional afrocolombiano de danza. Dichas rutinas les han dado el reconocimiento de todo lo entendido en esta materia por toda la simpatía que derrochan cada vez que compiten.

Y como nadie quedó exento de los estragos causados por la pandemia del Covid-19, ambas tuvieron que activar otros planes pensando en su preparación para ir en búsqueda de un cupo para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

«La pandemia hizo que tuviéramos esos meses de más para hacer cambios, para arriesgarnos y llegar a dar sorpresas en el Preolímpico. Yo creo que por eso también tomamos esta decisión de cambiar la rutina, para motivarnos», comenta Estefanía.

Pero camino a los JJOO asiáticos del año que viene, el dúo femenino de nado sincronizado tendrá una variante que tendrá como protagonista la música de Joe Arroyo, la Sonora Carruseles, Richie Ray y Bobbie Cruz. La salsa será su próximo reto.

«Por el momento estamos, como decimos, como los bebés, aprendiendo a gatear para luego levantarnos y ya salir corriendo. Estas dos chicas están en clases de baile, tenemos una profesora que les está enseñando a bailar», cuenta la entrenadora de ambas, Paula García.


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La rutina de mapalé que presentaron en Brasil en 2016 fue todo un éxito pero ahora les toca, en pro de conseguir estar en su segunda cita olímpica, perfeccionar la nueva performance con la salsa en el nado sincronizado.

«Den por hecho que nosotras vamos a dar el alma, no solo en la competencia, sino en todos estos meses que se requieren de preparación para que Colombia suene en alto y que podamos contagiar al público y a todos los jueces con nuestros ritmos colombianos», promete Álvarez, cuya apuesta es la de cautivar a todo el entorno de la natación artística.

Preparación y concentración

Y en este punto de la preparación se conjugan dos aspectos: el físico y el artístico. Ambos son muy importantes y cada una de ellas lo sabe.

«Llevamos ya seis meses por fuera del agua, pero nosotros no hemos parado. Hemos estado trabajando la parte de la flexibilidad y la parte de la resistencia, que es la que más nos preocupa. Entonces nos hemos reinventado haciendo un montón de trabajo diferente», continúa explicando García.

Tanto Mónica, como Estefanía y Paula, su entrenadora, esperan viajar el próximo mes a Estados Unidos para comenzar formalmente la preparación para el Preolímpico que se realizará en marzo de 2021.

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