Skater en tiempos de coronavirus

Decirle a un skater que no puede salir a la calle, es como exigirle a un pulmón que no almacene oxígeno de la forma correcta. Curiosamente, esta analogía la ocasiona el coronavirus COVID-19, que obliga a los artistas de las patinetas a estar encerrados entre cuatro paredes.

Vincent Matheron, Aurélien Giraud y Vincent Milou, conforman el trio que representará a Francia en los Juegos Olímpicos. No solo vieron como una cepa tiró a la borda los años de preparación para ir a Tokio en el 2020, sino que también no los deja entrenar. Porque ellos no son como otros deportistas, que pueden prepararse en casa. Necesitan el aire, un parque, barandas, pasamanos y otras cosas que no hay en sus domicilios.

«Para el skater, no hay realmente un entrenamiento. Sales, patinas y si te diviertes más es que estás progresando», explicó a AFP Matheron. Con 21 años de edad, desde Carlsbad, pequeña localidad cercana a San Diego (Estados Unidos), lucha para no “volverse loco”.

«Respetamos el confinamiento, intentamos llevarlo bien, no vemos a nadie, lo que es duro. Todos tenemos ganas de patinar, de hacer grandes trucos, pero respetamos la situación, si no, no saldremos de esta», continuó el galo.

Matheron, especialista del bowl (patinar en una pista inclinada) y sus dos compañeros de piso, también skaters, se juntaron para aguantar la cuarentena juntos. Conversan sobre trucos que desean inventar, qué harán cuando todo termine y bromear dentro de lo posible. Completan sus jornadas con partidas de videojuegos.

«¡Estar un mes sin hacer en nada es volverse loco!», afirmó Milou, quien está domiciliado en Los Ángeles. «Podíamos patinar en cualquier lado, sin tener a nadie cerca, era el único cuando patinaba fuera”.

El francés de 23 años, campeón de Europa en 2019 de street (figuras en un parque que reproduce el mobiliario urbano), patinó en lugares vacíos de la ciudad californiana. Cuando en algunos lugares de la costa oeste de los Estados Unidos todavía no había decretado el confinamiento.

«La mayor parte de los lugares para patinar están en las escuelas, sobre todo primarias debido a su arquitectura, los ‘rails’ son pequeños para ser accesibles a los niños. Las mesas para comer se convierten en superbancos para patinar».

El skater que sufre en Europa

Pero ninguno de los dos skaters antes mencionados sufre más que Aurélien Giraud. A diferencia de sus compañeros de equipo, él se encuentra en Europa y ahí, el coronavirus golpeó con más fuerza. No cuenta con tantas libertades, lo que amenaza su estabilidad emocional, según explicó

En Lyon, adepto del ‘street’, tiene problemas para llevar con paciencia el confinamiento. «Me molesta no poder patinar, es mi pasión por encima de todo», deja claro. Para sobrellevarlo, lo hace en el garaje y en la acera delante de su casa.

Para matar las horas muertas en esta época extraña, se dedica a su otra pasión: arreglar su moto. Pero no hay nada que alivie a estos auténticos adictos de la calle, que no entrenan en el sentido estricto del término, cuando el mundo vive tiempos de confinamiento.

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