Tokio 2020 se mira en el espejo de Melbourne 1956

El Comité Olímpico Internacional (COI) cedió, pero no se rindió ante la presión. Aseguró que suspender Tokio 2020 finalmente es una opción a considerar, sin embargo, quieren llevarlo a cabo, razón por la que pidieron cuatro semanas para buscar el mejor espacio en el calendario para llevarlos a cabo.

«Desde el punto de vista de seguridad sanitaria parece que los Juegos de Tokio están en riesgo de no tener una representación internacional potente», dijo el vicepresidente del COI, José Antonio Samaranch, sobre la amenaza que representa el brote del coronavirus por el mundo. “Pero, bajo ningún concepto estamos pensando en la cancelación”.

Con ese enunciado declararon al mundo lo que ya habían repetido en numerosas ocasiones: los Juegos Olímpicos se realizarán a pesar de los numerosos contratiempos, como sucedió en Melbourne 1956, cuando la cita se llevó a cabo a pesar de un sinfín de motivos para no hacerlos.

Todo arrancó con un proceso de elección bastante polémico. Se postularon seis ciudades de Estados Unidos, una de México, Buenos Aires y Melbourne. Finalmente, la ciudad oceánica ganó por un voto, algo que despertó suspicacia entre los otros contendores.

Y ese fue el primer de una cadena de problemas. Inconvenientes internos en el país despertó celos de las otras ciudades, por lo que el gobierno de Australia dudó en entregar el financiamiento necesario para la infraestructura, logística y demás, algo que finalmente resolvieron sobre la marcha. Pero no fue el último. Luego, las leyes del país oceánico obligaban a que todos los caballos debían pasar seis meses en cuarentena, algo que no podían permitir los competidores hípicos.

Todos contra Melbourne, como ahora es contra Tokio

Pero ningún problema amenazó tanto los Juegos como dos conflictos bélicos prácticamente simultáneos. Cuando faltaba un mes para encender la llama en la ceremonia, Francia, Reino Unido junto a Israel invadieron Egipto luego de que Gamal Abdel Nasser nacionalizara el Canal de Suez, propiedad de los galos. Días después, vino otra mala noticia.  Ocurrió un levantamiento de Hungría contra el dominio soviético. Este conflicto que provocó miles de fusilados, centenares de encarcelados y el éxodo de 200.000 húngaros.

Presiones internacionales llegaron, solicitando que se debía cancelar Melbourne 1956 por los enfrentamientos continuos por el mundo. Similar a la actualidad, el COI terminó contra las cuerdas y con la obligación de toma una decisión que iba a dejar insatisfecho a alguien. Sin embargo, solicitaron un milagro y llegó. En algo similar a una tregua sagrada, una paz a medias salvó milagrosamente los Juegos Olímpicos y Melbourne 1956 arrancó en la fecha prevista.

Hubo figuras destacadas, momentos que se metieron en el recuerdo del olimpismo y hasta detalles para inmortalizar. La historia de amor entre el estadounidense Hal Connollu y la checoslovaca Olga Fikotova, ganadores de la medalla de oro en martillo y jabalina respectivamente, dio la vuelta al mundo.

Pero también hubo la mancha de la violencia. Aquel conflicto que amenazó los Juegos llegaron a estos cuando en el enfrentamiento de waterpolo terminó en una reyerta que dejó otra imagen a recordar: Erwin Zádor con la cara ensangrentada recordó que ni siquiera una cita olímpica escapa de la política.

Aunque hubo un final feliz. John Ian Wing sugirió que en la ceremonia de clausura desfilaran todos los atletas bajo una sola bandera, la de los cinco aros, y así se hizo.

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