Tour de Francia: ciclismo volvió a sonreír

Tadej Pogacar alzó los brazos y se alzó como el campeón del Tour de Francia en 2020. Fue una victoria sorpresiva, premio al esfuerzo de cada pedaleada que dio el joven de 21 años de edad durante un poco menos de un mes. Pero especialmente, fue el triunfo del ciclismo.

Aplazado de julio a septiembre por la pandemia que provocó el coronavirus, el Tour de Francia nunca se sintió tan amenazado. Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, la principal competencia del ciclismo y, que ayuda a mantener con vida a la competencia, estuvo cerca de ser cancelada.

Pero contra todo pronóstico se inició, desarrolló y finalizó sin contratiempo alguno. Por eso, cuando Pogacar recibió la condecoración como ganador del de la competencia, lo que marcó el final de un esfuerzo titánico, las autoridades no dejaban de sonreír.

«El llegar a París es ya una victoria», aseguró aliviado a la agencia de noticias AFP, el patrón del Tour Christian Prudhomme. “En las horas previas a la salida en Niza (29 de agosto) tuvimos miedo cuando se decidió (por iniciativa del gobierno galo) que dos casos positivos en un equipo significarían la expulsión de la carrera de toda la formación».

Tadej Pogacar es el campeón del Tour de Francia / AFP

Vaya alivio una vez todo terminó. Todas las competiciones ciclistas fueron suspendidas desde marzo hasta agosto, lo que provocó el retraso del Tour y una restructuración de todo el calendario de la disciplina. El Giro de Italia se movió a octubre y la Vuelta de España pasó a noviembre, porque había que encontrarle espacio a la prioridad.

El Tour de Francia es mucho más que una carrera, es el gran escaparate del ciclismo. Además, el motivo de existencia de buena parte de los equipos, patrocinados por marcas comerciales que lo ‘único’ que obtienen a cambio es visibilidad en las competiciones.

Tour de Francia mandó un mensaje al ciclismo

Los organizadores del Tour de Francia estaban bajo advertencia de las autoridades. Al aparecer un positivo, los equipos no iban a poder seguir participando. Ante eso, las medidas de seguridad de aumentaron hasta el nivel de ser algo más que estrictas.

Los 22 equipos participantes quedaron encerrados en una burbuja. Mantuvieron un contacto mínimo con la prensa y respetando siempre los gestos de protección (mascarillas y distancia de seguridad). Por su parte, los aficionados no pudieron acercarse a sus ídolos como es habitual antes o después de cada etapa, con limitaciones de público en algunas etapas y prohibiciones en otras.

«Pero finalmente creo que eso es lo que nos ha permitido llegar hasta el final, ya que los equipos se encerraron aún más. Y las medidas para que pudiese haber carrera y todos pudiésemos trabajar funcionaron», dijo Prudhomme.

Ahora el esfuerzo alió la pena. El triunfo de Tadej Pogacar mandó un mensaje al ciclismo: en pandemia se puede competir, una victoria que fácilmente se pueden acreditar los organizadores del Tour de Francia.

Ningún ciclista dio positivo en los diferentes test realizados antes y durante la carrera. Se trató de un triunfo para una disciplina que necesitaba un motivo sonreír, algo que consiguió con la victoria de Pogacar.

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