Yohana Sánchez ya tiene su propio kata por equipos en casa

Ser la única latinoamericana en ganar un Campeonato Mundial de Karate-do no parece ser el premio más preciado para Yohana Sánchez. En su caso, la familia está primero. Su mayor orgullo es el de ser madre de tres lindas niñas y un esposo que ella describe como incondicional. Además, ama a sus padres y hermanos que siempre la apoyaron a conquistar cada una de sus metas.

Llegar a ser madre y una karateca reconocida en el ámbito internacional no le resultó nada sencillo. En el deporte fueron más de dos años intentando hacerse un espacio en la selección de Venezuela, hasta que por fin tuvo la oportunidad. Luego dio el gran salto a las competencias mundiales y se consagró como una de las mejores.

“Varias veces me dijeron gracias por venir, y comencé a pensar que no servía para esto, hasta que por fin en el último chequeo que fui me llamaron, así se dio la oportunidad. Después de eso dije: ‘de aquí no me saca nadie, me salgo yo cuando yo quiera’, y así fue”.

En el caso familiar, la China, como muchos la conocen, había sido diagnosticada con trompas obstruidas -lo que la imposibilitaba para tener hijos-. En la búsqueda de hacer su deseo de ser madre realidad, se sometió a un costoso tratamiento para realizar una fecundación in vitro. El procedimiento tampoco tuvo éxito, y fueron momentos muy duros para la karateca. Pero siguió insistiendo y decidió cambiar de doctor. El nuevo especialista solo le dio la indicación de unas vitaminas, y al mes la sorpresa de una vida en su vientre llegó.

Buenas noticias

Victoria Alejandra llegó en el momento menos imaginado y fue concebida de forma natural. Yohana lo cataloga como un milagro, pero que también puede considerarse como un premio a su determinación. “Es una niña muy dulce, está por cumplir cinco años. Le gusta hacer gimnasia y lo compagina con el karate”, contó la orgullosa madre.

Tras una pausa previa a su embarazo y que continuó por la llegada de su primogénita Victoria Alejandra, la karateca volvió a las competencias. Una de las que más recuerda es la Copa Simón Bolivar: “Reaparecí con mi bebé y mientras estaba en el evento, mi compañera Geris Vizcaya, quien también había dado a luz en esa misma época, amamantó a mi bebé para que yo siguiera en competencia. Fue muy emotivo por ser entre karatecas”.

Reconocida en todo el mundo

La barquisimetana es recordada por su kata individual tan técnico y estilizado que brilló en los tatamis alrededor del mundo. Siendo la presentación más recordada de Yohana Sánchez aquella competición de Serbia en 2010, pero no fue el único éxito. También posee dos medallas de bronce de los campeonatos del mundo de 2002 y 2004, asimismo un segundo lugar en los World Games de 2001.

“Además de los campeonatos mundiales, los World Games (Juegos mundiales no olímpicos) significaron mucho para mí. Principalmente competir con Otsuko Wakai en una final. Había tantas atletas buenas y pude llegar a la final frente a ella -es la ganadora de cuatro campeonatos mundiales seguidos y todavía ostenta ese récord-. Aunque no iba a ganar, competir con ella fue un honor”.

En 2004, el año de retiro de la japonesa, fue la propia Wakai quien se acercó a Sánchez para obsequiarle un abanico tradicional. “Todavía lo mantengo y es un objeto muy preciado para mí, a ella nunca la vi perder y a pesar de eso nunca perdió su humildad”, recordó con cariño.

Yohana junto a Otsuko Wakai / Facebook Yohana Sánchez

Siempre activa

Y aunque trajo al mundo a tres niñas, Yohana Sánchez no ha perdido su figura ni su condición física, y es que entrena todos los días hasta en estos momentos de confinamiento.

“En estos momentos de cuarentena igual me mantengo muy activa. Cuando se despierta la pequeña la pongo en su silla y le hago maromas mientras entreno. Hay momentos en los que tengo a las tres entrenando conmigo, y me turno con mi esposo quien también entrena. Asumí el reto de ser madre sin dejar el karate y lo cumplo”, afirmó.

Su segundo embarazo sería mucho más sencillo que el primero porque fue sin buscarlo y se enteró al cuarto mes. En ese momento La China tenía la ilusión de intentar clasificarse a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, pero su segunda princesa ya comenzaba a crecer dentro de ella.

“Yo entrené y mantuve mi preparación hasta tres días antes de la cesárea, quizás una persona normal no podría hacer eso, pero la memoria muscular y las ganas siempre me han ayudado. La mente es muy poderosa. A la semana de dar a luz empecé a estirar y al mes ya estaba entrenando normal”, relató mientras se escuchaban las voces de las niñas detrás de ella.

El fin de la esperanza olímpica para Yohana Sánchez

Luego de su parto, todavía mantuvo vivas las esperanzas de ir a los primeros Juegos Olímpicos en donde estaría el karate. “En conversaciones con el presidente del Comité Olímpico Eduardo Álvarez, y el presidente de la Federación Venezolana de Karate, además de mis entrenadores, vimos la posibilidad de clasificar a los Juegos. Por ser la única campeona latinoamericana, y por mi experiencia”.

Pero, en el momento en que Yohana comenzó a obtener resultados positiicos, salió en estado de su segunda hija. “Se paró por un momento ese objetivo y luego lo volví a intentar. Pero no es un secreto para nadie que para competir necesitas tener tus propios recursos. Se me hizo cuesta arriba porque tendría que sacar de lo que le doy a mis hijas para poder viajar y no me parece correcto, así que tome la decisión”.

Yohana Sánchez compitió a los cuatro meses de que le practicaran la cesárea para traer al mundo a Valentina Alejandra y llegó a la final del campeonato Simón Bolívar. Su ánimo por volver a la cima estuvo vivo por cierto tiempo “Quería competir también por mis hijas”, afirmó.

Actualmente su segunda bebé tiene dos años y medio y la describe como: “Muy activa y elocuente, no es tan expresiva, pero si yo le doy cariño ella también me lo retribuye”.

Yohana Sánchez

Apoyo familiar y de otras madres

Para La China los éxitos alcanzados en su vida deportiva también fueron gracias a su familia y prácticamente nació siendo karateca porque su papá tenía un dojo en su casa.

“Mi mamá ha sido un ancla importante en mi vida, pero también en el deporte he tenido varias madres, principalmente la sensei Marielena, duramos desde el año 2002 hasta mi retiro entrenando juntas y todavía conversamos y estamos pendientes la una de la otra”.

La otra madre para Yohana Sánchez en el deporte, es la señora Moraima de Olivier, quien fue la presidenta de la Asociación de Karate del estado Lara. “Fue una de las que más me apoyó, estuvo pendiente de mí, prácticamente mi familia me entregó a ella, y gracias a ella pude estar en la Selección de Venezuela. Además, es madre de una de mis mejores amigas y muy cercana con mi familia, mi esposo y mis hijas”, contó.

Soporte a la nueva generación

Yohana también se considera una madre para muchos de los atletas. “Siempre estoy a la orden con todo el que lo necesite, no solo los del estado Lara y de la selección, sino para el que me busque”. De los atletas que forman parte de la selección, destaca la relación que tiene con algunos de los atletas como Valerya Hernández y Miguel Galindo a quienes considera con muchas cualidades para triunfar en el ámbito internacional. Sin embargo, la falta de apoyo económico puede perjudicarles en su preparación.

“En nuestra época no solamente íbamos a las competencias, sino que hacíamos preparación en otros países. En mi caso económicamente era imposible llegar si no contaba con ese apoyo. El atleta sin recursos es muy difícil que continúe su trabajo y creo que la empresa privada debería apoyar más”.

Yohana Sánchez
Los campeones Antonio Díaz, Yohana Sánchez y Luis Plumacher / Facebook Yohana Sánchez

De la generación de Yohana Sánchez y Antonio Díaz, la China cuenta que salieron muy buenos amigos y que casi todos tienen muchachos y las conversaciones han cambiado. “Estamos como en otra etapa de nuestras vidas, pero seguimos entrenando. Muchos de ellos no quieren que los hijos sean karatecas por las vicisitudes que uno ha pasado. En mi caso, si alguna de las tres quiere dedicarse a esto con seriedad claro que la voy a apoyar, para mí seria un honor que hicieran esta disciplina”.

Llegada de la tercera princesa

Confiesa que con ninguno de los embarazos pasó trabajo y en el último, el de Vivianne. Se enteró casi a los seis meses y fue porque notó un cambio en su cuerpo: “Me hice los exámenes porque sentía una fatiga y resultó que era lo que menos me imaginaba, pero bienvenida sea porque los hijos son una bendición y con el apoyo de mi esposo se ha hecho más sencillo. Puedo decir que el embarazo me duró nada más tres meses. Los últimos 15 días si paré porque era un embarazo de alto riesgo y así cerré la fábrica de princesas”.

Su tercera niña nació el 14 de febrero de este año, mismo día del sexto aniversario de bodas de Yohana y el entrenador Aldrin Ollarvez. “Estábamos buscando el varón, pero Dios nos regaló otra niña y ya cerré la fábrica con esas tres princesas. Por lo menos tengo el kata por equipos”, señaló.

Yohana Sánchez
La campeona mundial del año 2010 con sus tres princesas / Cortesía Yohana Sánchez

Radicada en Barquisimeto

Desde hace cuatro años Yohana Sánchez está nuevamente en tierras crepusculares. Estuvo prestada por alrededor de 12 años en la capital. En donde además de funciones de atleta cumplió con el rol de ser funcionaria del Ministerio del Deporte en la dependencia de alto rendimiento. También tuvo un corto paso por Republica Dominicana hasta que regresó a su tierra natal. En Barquisimeto, también trabajó en el área de alto rendimiento con el ente deportivo del estado Lara, sin embargo, recientemente volvió a formar parte del máximo ente deportivo del país, pero desde su terruño.

Además de su cargo en el ministerio, también cumple la función de Sensei en el Dojo Kyoto, ubicado en la urbanización Las Trinitarias. Sin olvidar su rol más importante: ser madre a tiempo completo. Cabe acotar que este recinto de artes marciales fue fundado por el padre de Yohana hace más de 20 años. Luego pasaría a las manos de su hermano, el Sensei Ángel Sánchez y ahora a la campeona mundial junto a su esposo.

Nunca dejará de ser karateca

Yohana Sánchez tiene muy claro que su estilo de vida no lo cambia por nada, ni por ser mamá. “Es difícil el retiro total, yo voy a ser karateca hasta que me muera. Sigo dando clases en el dojo, entrenando atletas, entrenando por mi parte, dando seminarios y tratando de dar todo ese conocimiento adquirido para no llevármelo a la tumba, sino dárselo a todo el que lo necesite”.

La atlética mujer siempre se fijó metas y una a una la fue cumpliendo. “Ahora me siento realizada como karateca y como madre. Son los logros más preciados en mi vida. Cuando las niñas me dicen mami te amo o me dan un beso sin yo pedírselo eso es algo que me llena mucho y algunas veces hasta me hace llorar. Esas son cosas que no se obtienen con unas medallas”, finalizó la madre que luchó hasta tener propio equipo de kata en casa.

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